Los Castellers de Vilafranca han logrado completar el primer 'pilar de nou', marcando un avance significativo en la tradición. Este logro resalta la evolución y relevancia cultural de los castells en Cataluña.
En un emocionante desarrollo para la cultura catalana, los Castellers de Vilafranca han alcanzado un nuevo hito al completar, por primera vez, una estructura con cuatro bases conocida como el “pilar de nou”. Este logro no solo representa un avance técnico significativo, sino que también subraya la vitalidad y el renacer de una tradición que estuvo al borde de la extinción hace más de un siglo. Los castells, esas emblemáticas torres humanas, fueron reconocidos como patrimonio cultural inmaterial por la Unesco en 2010 y hoy cuentan con más de un centenar de colles activas y miles de practicantes. La historia reciente ha visto cómo esta práctica se revitaliza tras décadas de crisis. A principios del siglo XX, los castells enfrentaron una grave amenaza debido a factores sociales y económicos que llevaron a su declive. En ese contexto,
“Ha llegado ya el momento de plantear el siguiente dilema: ó se devuelve a los castells su pujanza antigua, ó se suprimen”
, advertía La Crónica de Valls en 1911. Sin embargo, fue en 1926 cuando comenzó una nueva era para los castells gracias a la creación de nuevas colles en Tarragona y El Vendrell. Este renacimiento permitió recuperar estructuras complejas que habían caído en desuso durante años. La aparición del Xiquets de Tarragona y los Nens del Vendrell marcó el inicio del periodo conocido como Renaixença (renacimiento), caracterizado por una evolución técnica constante que culminó con la recuperación del castell de ocho pisos después de tres décadas.A medida que avanzaba el siglo XX, las colles comenzaron a adoptar uniformes distintivos y a organizar sus actuaciones secuencialmente, elementos que perduran hasta hoy. El resurgimiento no solo fue técnico; también implicó una transformación social donde jóvenes comenzaron a ver los castells como una forma digna y prestigiosa similar al deporte. Intelectuales como Pau Casals apoyaron esta visión moderna e inclusiva. Aunque la Guerra Civil interrumpió este impulso, las bases estaban sentadas para que los castells sobrevivieran al régimen franquista bajo la protección local como símbolo regionalista.Con el regreso a la democracia en las décadas siguientes, se produjo una explosión castellera impulsada por cambios significativos: apertura social, inclusión femenina y énfasis en la seguridad. Hoy, tras alcanzar este nuevo récord técnico con el “pilar de nou”, los Castellers no solo celebran su éxito actual sino también su rica historia llena de desafíos superados. Para quienes deseen disfrutar del espectáculo castellero o participar en estas tradiciones vibrantes, las próximas actuaciones están programadas para coincidir con las festividades locales durante todo el año.
