La reforma de La Rambla, que concluirá en febrero de 2027, busca un equilibrio entre el turismo y la vida vecinal. El plan incluye mejoras en el comercio local y la cultura catalana.
La emblemática Rambla de Barcelona se prepara para una transformación significativa que finalizará en febrero de 2027. Este cambio, ratificado durante el I Fòrum de l’Observatori de La Rambla, tiene como objetivo crear un espacio donde el turismo conviva armónicamente con la vida cotidiana de los vecinos y el comercio local. Organizado por Amics de La Rambla, este encuentro reunió a comerciantes, políticos y figuras culturales para discutir un futuro más sostenible y atractivo para este icónico paseo barcelonés.
El presidente de la Junta de Comerciantes del mercado de la Boquería, Jordi Mas, presentó un ambicioso plan estratégico que abarca desde 2026 hasta 2029. Este mercado, que atrae a 25 millones de visitantes anuales y representa el 25% del tráfico total en La Rambla, será objeto de renovaciones significativas. Las mejoras incluirán nuevos lavabos, un techo renovado y una zona dedicada al pescado, además de un pasillo central diseñado para facilitar el flujo peatonal. Para abordar las aglomeraciones, se han instalado 80 sensores, financiados por fondos Next Generation, que permitirán monitorizar el tráfico en tiempo real.
Mas enfatizó que “la Boquería es más que un mercado”, destacando su papel como símbolo cultural catalán. En este sentido, también subrayó la necesidad urgente de revitalizar La Rambla para convertirla en “una referencia mundial” no solo frente a otras calles barcelonesas sino también a avenidas internacionales.
Otro aspecto clave discutido fue la reconfiguración del espacio público. El vicepresidente de Amics de La Rambla, Juanón Gaspart, anunció acuerdos con el Ayuntamiento sobre las terrazas del paseo. Estas medidas buscan equilibrar las necesidades del sector restaurador con las nuevas normativas que priorizan los espacios peatonales. Gaspart instó a los restauradores a resistir ante los cambios: “Lo que viene será fantástico”.
Además, se planteó mejorar la imagen comercial mediante colaboraciones con administraciones locales para ofrecer souvenirs atractivos incluso para los propios barceloneses. Esta iniciativa forma parte del esfuerzo por transformar La Rambla en un lugar vibrante y acogedor tanto para turistas como residentes.
El foro también presentó cuatro grandes proyectos culturales destinados a posicionar aún más a La Rambla en el mapa internacional. Entre ellos destaca el proyecto del Liceu Mar propuesto por Salvador Alemany, presidente del Gran Teatre del Liceu. Este nuevo equipamiento complementario ocupará una parcela portuaria y contará con más de 9.000 metros cuadrados. Se espera que esta segunda sede no solo amplíe las actividades culturales sino que también rompa con la percepción elitista asociada al teatro.
Por su parte, el promotor cultural José María Trénor compartió avances sobre la recuperación del Nou Teatre Principal, cuyo reinicio está previsto para septiembre de 2028 gracias a financiación privada.
En otro ámbito creativo, Marisol López del Departament de Cultura anunció planes para convertir la Foneria de Canons en un Centro de Arte Digital destinado a exhibiciones abiertas al público y experimentación artística juvenil. Este centro abrirá sus puertas en 2028 tras cuatro años dedicados a su desarrollo.
El concejal Xavier Marcè destacó durante su intervención la importancia crucial del debate sobre el futuro cultural del paseo: “Invertir en cultura es siempre imprescindible”. Además recordó cómo La Rambla conecta diversos activos culturales importantes como Raval o Palau Güell.
El evento tuvo lugar en el Auditorio Residència d’Investigadors del CSIC e incluyó figuras clave como Albert Batlle y Ivan Pera entre sus asistentes. Concluyendo con reflexiones sobre cómo hacer realidad estos planes transformadores, queda claro que todos los actores involucrados están comprometidos con revitalizar uno de los espacios más emblemáticos no solo para Barcelona sino también para toda Europa.
