El Ayuntamiento de Girona intensificará el vaciado de papeleras y fomentará el reciclaje en establecimientos. La medida busca erradicar la imagen de suciedad en el centro urbano.
Girona se prepara para transformar su imagen urbana con una serie de medidas que buscan mejorar la limpieza y fomentar el reciclaje. El alcalde, Lluc Salellas, anunció que se intensificará el vaciado de papeleras en el centro, donde la acumulación de residuos ha sido un problema recurrente. Esta iniciativa incluye la instalación de papeleras más grandes en puntos críticos como la Rambla y la calle Santa Clara, donde los desbordamientos son más frecuentes.
La estrategia del consistorio no solo se centra en aumentar la capacidad de las papeleras, sino también en trabajar con comercios locales. Salellas destacó que es fundamental sensibilizar a los establecimientos que venden comida y bebidas para llevar. “Queremos que los clientes puedan devolver los envases después de consumir fuera del local”, explicó. Esta colaboración busca reducir el uso inadecuado de las papeleras públicas.
Además, se revisarán las frecuencias del servicio de recogida para adaptarse mejor a las necesidades reales del espacio público. Según Salellas, “hay zonas donde las papeleras se llenan más rápido de lo previsto” debido a la actividad comercial intensa o al mal dimensionamiento del servicio anterior.
A pesar de estos desafíos, Girona ha logrado alcanzar un 61% en recogida selectiva, posicionándose como líder entre ciudades catalanas con más de 100.000 habitantes en términos de reciclaje. Sin embargo, el alcalde advirtió sobre el impacto negativo del incivismo en la limpieza urbana. En lo que va del año, se han impuesto 249 multas por infracciones relacionadas con residuos.
“Cada bolsa tirada fuera del contenedor encarece el servicio para todos”, lamentó Salellas al referirse a quienes no utilizan correctamente los recursos disponibles. La mejora del servicio también incluirá controles más estrictos para identificar a quienes abandonan muebles o desechos en espacios públicos.
El objetivo final es lograr una ciudad más limpia sin sacrificar los altos índices de reciclaje alcanzados hasta ahora. Con estas medidas, Girona espera no solo mejorar su imagen sino también educar a sus ciudadanos sobre prácticas responsables respecto al manejo de residuos.
Los cambios comenzarán a implementarse este mes y se espera que tengan un impacto inmediato en la calidad del entorno urbano. Los ciudadanos pueden colaborar utilizando adecuadamente los contenedores y participando activamente en iniciativas locales.
