La renta per cápita catalana se situó en 39.199 euros en 2025, solo 689 euros más que la balear, según el INE. En 2018 la distancia era de 1.619 euros.
Los ciudadanos de Baleares registraron una renta per cápita de 38.510 euros en 2025, frente a los 39.199 euros de los catalanes, de acuerdo con los datos publicados por el INE y recogidos por OK Diario. La diferencia entre ambas comunidades se ha reducido hasta los 689 euros, lo que sitúa a Cataluña a un paso de perder su cuarta posición en el ranking nacional de riqueza por habitante.
El retroceso relativo de Cataluña no es nuevo. En 2018, cuando Pedro Sánchez llegó a La Moncloa, la brecha entre catalanes y baleares era de 1.619 euros. Seis años antes, en 2012, los catalanes eran 2.127 euros más ricos que los ciudadanos de las islas. La tendencia se ha invertido de forma sostenida: de esos 2.127 euros de ventaja en 2012 se ha pasado a los 689 actuales.
El caso de Aragón sigue un patrón similar. La renta per cápita aragonesa se queda 1.163 euros por debajo de la catalana, pero en 2018 la distancia era de 2.244 euros y en 2012, de 1.929 euros. Es decir, la diferencia se ha reducido prácticamente a la mitad en menos de una década.
Si la evolución se mantiene, Cataluña podría caer hasta la sexta plaza en riqueza por habitante, por detrás de Madrid, País Vasco, Navarra, Baleares y Aragón. La comunidad madrileña es la que más ha ampliado su ventaja: en 2012 la diferencia entre ambas regiones era de algo menos de 5.000 euros, mientras que en 2025 supera ya los 8.000 euros. Los madrileños alcanzaron los 47.220 euros de renta media, frente a los 39.199 de los catalanes.
Entre los factores que explican esta evolución, el informe del INE y los datos de la Comisión Europea apuntan al crecimiento demográfico. Cataluña y Madrid son las dos regiones europeas que más población han ganado: en 2024, la primera sumó algo más de 500.000 habitantes y la segunda superó los 700.000. En Aragón, por el contrario, la población se mantiene estable en torno a los 1,3 millones desde hace años, y Baleares apenas ha crecido desde 2018, lo que permite que su PIB por habitante mejore sin el lastre del aumento de residentes.
Para el lector catalán, el dato tiene una lectura directa: la comunidad que durante décadas fue el motor económico de España ha visto cómo su ventaja se diluye año tras año, mientras otras regiones recortan distancias o directamente la superan. La próxima actualización estadística del INE, prevista para el próximo ejercicio, confirmará si el sorpasso balear se consuma o si Cataluña logra frenar la caída.



