La convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre coloca al PSC como principal activo de Pedro Sánchez para revalidar la Moncloa, mientras Junts afronta las urnas con el riesgo de perder peso en el Congreso.
La decisión de Pedro Sánchez de disolver las Cortes y convocar elecciones generales el 29 de noviembre ha devuelto el protagonismo a Cataluña, el territorio que sostuvo la legislatura y que ahora puede ser decisivo para la gobernabilidad de España. El anuncio llega después de que Junts, junto a PP y Vox, tumbara en el Congreso los decretos de vivienda, un revés que precipitó el final de la legislatura, según publica elplural.com.
El PSC parte como la principal baza del socialismo en Cataluña. En las pasadas generales, los socialistas catalanes lograron 19 diputados y 1.221.335 votos en el territorio, unos números que resultaron claves para que Sánchez pudiera ser investido presidente y para que el PP, con 6 escaños y 473.620 papeletas, no pudiera gobernar con el apoyo de Vox.
Las encuestas anticipan que Cataluña seguirá siendo un feudo socialista. El último barómetro del Centre d'Estudis d'Opinió de la Generalitat (CEO), publicado en julio, otorga al PSC entre 17 y 18 escaños y entre el 28% y el 30% de los votos, lo que confirmaría su condición de bastión del PSOE.
"Cataluña estará con Pedro. Ahora, más que nunca"
El presidente de la Generalitat y primer secretario del PSC, Salvador Illa, ha enmarcado los comicios como "el momento de decidir entre seguir avanzando y volver atrás" y se ha mostrado confiado en que Cataluña volverá a respaldar a Sánchez. El PSC ha calificado de "oportuna" la convocatoria y trabajará "intensamente" para movilizar a su electorado.
La incógnita está en quién encabezará la candidatura socialista por Barcelona. Diversas fuentes confirman que el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, será el cabeza de lista, aunque los socialistas catalanes aún no lo han oficializado.
En el otro lado del tablero, Junts afronta las elecciones con la amenaza de perder escaños. Los posconvergentes, que fueron decisivos con sus 7 diputados para investir a Sánchez y para sacar adelante iniciativas en la Cámara Baja, ven ahora cómo las encuestas les penalizan por su acercamiento a Feijóo y por su voto contrario a los decretos de vivienda.
Su principal amenaza electoral, la ultraderecha de Aliança Catalana, no concurrirá a los comicios, lo que alivia parte del flanco derecho, pero no disipa el riesgo de caída que pronostican los sondeos. La formación que lidera Sílvia Orriols queda fuera de la pugna por el Congreso.
ERC, por su parte, mantiene a Gabriel Rufián como cabeza de lista a la espera de que el portavoz en el Congreso defina el papel que jugará en la campaña. Los republicanos también se juegan su presencia en Madrid en un escrutinio que, como en 2023, volverá a medir la correlación de fuerzas independentista.
El resto de formaciones catalanas ya han reaccionado a la convocatoria. La mayoría coincide en que el resultado en Cataluña será determinante para la gobernabilidad de España, ya que los escaños que se reparten las cuatro provincias pueden inclinar la balanza hacia un Gobierno de izquierdas o hacia un bloque conservador con Vox.
La cita con las urnas será el domingo 29 de noviembre. Los catalanes elegirán a sus representantes en el Congreso y el Senado en unos comicios que llegan cinco meses después de las últimas generales y que, por primera vez en esta legislatura, se celebran en solitario, sin coincidir con otras elecciones autonómicas o municipales.



