Los ministros de Empleo de la Unión Europea han aprobado una recomendación para proteger a las familias en riesgo de perder su vivienda. El texto no es jurídicamente vinculante.
Los ministros de Empleo y Asuntos Sociales de la Unión Europea han dado luz verde a una recomendación que pide a los países reforzar la protección de las familias que corren peligro de quedarse sin casa. Entre las medidas figuran los mecanismos de alerta temprana, las ayudas de emergencia para pagar el alquiler y más garantías frente a los desahucios forzosos.
El documento, adoptado por el Consejo de la UE, pide a los Estados miembros que detecten con antelación a los hogares vulnerables y les ofrezcan apoyo antes de que pierdan su alojamiento. Para ello propone asesoramiento sobre deudas, servicios de mediación y asistencia económica. Son recomendaciones, sin carácter jurídicamente vinculante, así que cada gobierno decide cómo aplicarlas.
La exclusión residencial, según el texto, no se limita a quien vive en la calle. También incluye a quienes tienen un techo pero en condiciones inadecuadas o inseguras, como las personas que se enfrentan a un desahucio o sufren violencia doméstica.
En cuanto a los menores y jóvenes que salen de centros de protección o de familias de acogida, los ministros se comprometieron a trabajar para que "ningún niño se vea privado de una vivienda adecuada". La recomendación pide alojamiento y acompañamiento para este colectivo y propone aumentar la inversión pública y privada, tanto en obra nueva como en la rehabilitación de viviendas existentes.
Las políticas contra el sinhogarismo deben priorizar el acceso a una vivienda segura y duradera, no solo el alojamiento temporal.
El documento también plantea una ventanilla única para acceder a las prestaciones sociales y sanitarias, de forma que las personas sin hogar sean orientadas y derivadas sin tener que hacer trámites ante distintas administraciones.
Europa tiene, según la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con las Personas sin Hogar, unos 1,44 millones de personas sin hogar en 2026. La cifra supone un aumento respecto a los 1,29 millones contabilizados en 2024, aunque cada país tiene su propio sistema de registro, lo que dificulta las comparaciones exactas.



