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Calella da un paso histórico: Rocapins se convierte en Bien Cultural de Interés Local

El chiringuito Rocapins se convierte oficialmente en Bien Cultural de Interés Local tras una votación mayoritaria en el Ayuntamiento de Calella.

Nuria Martínez
Nuria Martínez
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Un legado turístico protegido

El Ayuntamiento de Calella, en la comarca del Maresme, ha tomado una decisión trascendental para la preservación de su patrimonio cultural. En el pleno celebrado este mes de abril, se aprobó inicialmente la declaración del chiringuito Rocapins como Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Esta medida busca reconocer y proteger el valor patrimonial, paisajístico y turístico que representa esta emblemática construcción situada en la playa de Les Roques.

Rocapins: un símbolo del turismo calellense

La historia del chiringuito Rocapins está intrínsecamente ligada al desarrollo del turismo en Calella. Fundado a principios de los años 30, fue adquirido por la familia Pujalt en 1936, quienes lo utilizaron inicialmente como vivienda. Sin embargo, con el auge del turismo en los años 50, decidieron transformarlo en un chiringuito para atender a los primeros visitantes que llegaban a disfrutar de las playas del Maresme. Hoy en día, Rocapins es el último vestigio de aquellos chiringuitos que alguna vez adornaron las costas locales.

La propuesta fue respaldada por una amplia mayoría en el consistorio local, incluyendo los votos favorables de Junts y PSC, así como el apoyo adicional de ERC, Estimem Calella y el Partido Popular. Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo; Calella En Comú Podem y la CUP expresaron su oposición a la medida. Este debate político refleja las diferentes visiones sobre cómo gestionar y preservar el patrimonio cultural frente al desarrollo urbano.

Un proceso que continúa

A pesar de la aprobación inicial, el camino hacia la protección definitiva aún está lejos de concluir. El Ayuntamiento deberá obtener informes adicionales del Servicio Territorial de Carreteras de Barcelona y otras entidades relevantes antes de formalizar la declaración. Este proceso es crucial para garantizar que todos los aspectos legales sean considerados antes de finalizar esta importante protección.

Los informes técnicos presentados destacan no solo la singularidad arquitectónica del chiringuito Rocapins sino también su papel como testimonio histórico del cambio social y urbano que experimentó Calella durante su boom turístico. La protección se centrará exclusivamente en los elementos construidos originales del edificio, excluyendo estructuras auxiliares o elementos temporales.

Una mirada hacia el futuro

Con esta iniciativa, Calella no solo busca proteger un edificio emblemático sino también reafirmar su compromiso con la conservación del patrimonio cultural local. La declaración como Bien Cultural de Interés Local podría abrir nuevas oportunidades para promover el turismo sostenible y educar a futuras generaciones sobre la rica historia turística que caracteriza a esta localidad costera.

Nuria Martínez

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Nuria Martínez

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