Un invento que cambia la forma de usar lápices
En un mundo donde la sostenibilidad se vuelve cada vez más crucial, los alumnos de 5º de primaria de la escuela de Bordils, en Girona, han dado un paso adelante con su innovador proyecto conocido como ‘aprollapis’. Este ingenioso sistema permite aprovechar al máximo los lápices, evitando así que sean desechados antes de ser utilizados por completo. La idea es simple pero efectiva: al insertar un lápiz corto dentro del cilindro de un rotulador gastado, los estudiantes pueden seguir utilizándolo hasta el final.
El impacto positivo del ‘aprollapis’ no solo se refleja en el aula, sino también en las finanzas del centro educativo. Según cálculos realizados por los propios alumnos, este invento ha permitido a la escuela ahorrar aproximadamente 288 lápices al año, lo que equivale a unos 114 euros. “Un lápiz nuevo mide 16 centímetros y gracias al aprolápiz aprovechamos 4 que antes arrojábamos”, explica Guillem Cos, uno de los estudiantes involucrados en el proyecto.
La esencia del ‘aprollapis’ está alineada con la regla de las 3R: reducir, reutilizar y reciclar. En las aulas de Bordils, esta filosofía se enseña no solo a través del uso práctico del invento, sino también mediante actividades educativas que abordan temas como la moda rápida y sus efectos negativos sobre el medio ambiente. “Hemos aprendido que cada lápiz tiene un costo ecológico”, comenta Elna Noguer, otra alumna participante.
A medida que el ‘aprollapis’ ha ganado popularidad dentro de su propia escuela, los alumnos han comenzado a compartir su invención con otros centros educativos cercanos. Han realizado visitas en bicicleta a escuelas como Flaçà para presentar su creación y están planeando utilizar eventos deportivos para difundir aún más su mensaje. “Queremos que otros niños conozcan nuestro invento y lo utilicen”, dice Unai Alarcón.
No contentos con solo mejorar el uso de lápices, estos jóvenes innovadores están explorando nuevas aplicaciones para su sistema. Recientemente han adaptado el ‘aprollapis’ para utilizarlo con tizas escolares. Esta versatilidad demuestra no solo su creatividad sino también su compromiso con la sostenibilidad.
El tutor Isaac Cirera destaca cómo este proyecto ha ayudado a sus alumnos a convertirse en consumidores más conscientes. “El objetivo es que empiecen a ser consumidores responsables y pasen a la acción”, afirma Cirera. Con iniciativas como esta surgiendo desde las aulas, parece claro que la próxima generación está lista para enfrentar los desafíos ambientales con ingenio y determinación.






