Más de 4.000 empresas catalanas ya operan en Italia, y la cifra sigue creciendo. El negocio funciona, la inversión no para de aumentar y hasta el clima diplomático más frío entre Roma y Madrid parece no afectarle. Pero hay un terreno donde ese éxito no siempre se traduce: el digital.
Mientras España e Italia atraviesan uno de los momentos de mayor tensión diplomática de los últimos años, a raíz de las fricciones por la gestión de la inmigración, las relaciones comerciales entre ambos países parecen regirse por una lógica completamente distinta a la política. De hecho, según consultoras de posicionamiento web como Erica Scarná, que con su proyecto EricaWebLab ayuda a marcas españolas y italianas a entrar en mercados internacionales, buena parte de las empresas catalanas que dan el salto a Italia lo hacen con el negocio ya validado, pero sin haber adaptado su presencia online al mercado italiano, un desajuste que termina limitando resultados que sobre el papel deberían ser buenos.
Según datos de la Generalitat, más de 4.000 empresas catalanas tienen ya algún tipo de presencia en Italia, que se sitúa entre los cinco destinos preferidos por los empresarios catalanes para invertir en el extranjero. Al mismo nivel que Francia o Brasil, y solo por detrás de Estados Unidos y México. Los sectores que más empuje muestran en esta relación bilateral son la tecnología, la automoción, la producción de materiales, la industria alimentaria y el retail, según el propio Govern.
Una relación que no deja de crecer
El optimismo empresarial no muestra signos de frenarse. Según un informe de FormaItalia, despacho de servicios profesionales especializado en el mercado italiano, el 70% de las empresas españolas ya instaladas en Italia planea aumentar su inversión en los próximos meses, y hasta el 87% lo hará antes de 2029.
Alfredo Izquierdo, director de la firma, resume así la confianza que empuja a tantas empresas catalanas a cruzar la frontera: «si un negocio en España funciona bien, en Italia también lo hará«. Izquierdo matiza, no obstante, que el salto exige prestar atención a las diferencias normativas, laborales y fiscales entre ambos países, que no siempre resultan evidentes a primera vista.
Esa misma cautela con la que las empresas catalanas abordan la burocracia italiana, sin embargo, rara vez se traslada al terreno digital. Y ahí, según varios consultores del sector, es donde empieza a fallar buena parte de las expansiones.
El espejismo de la cercanía
«El mayor riesgo para una empresa catalana que se expande a Italia no es la burocracia ni la tensión política del momento: es dar por hecho que el mercado italiano se comporta como el español solo porque ambos países comparten raíz latina y cultura mediterránea«, explica Erica Scarná, consultora de SEO internacional especializada en el eje Italia-España.
Según Scarná, el patrón se repite con frecuencia entre los clientes que acuden a ella: negocios que funcionan perfectamente sobre el papel en Cataluña, con un producto validado y una demanda clara, pero cuya web italiana apenas genera tráfico ni contactos porque se ha limitado a traducir el sitio español sin adaptarlo a cómo busca realmente el usuario italiano.
El problema, señala la consultora, no es lingüístico, sino de comportamiento de búsqueda: palabras que en castellano registran un volumen de búsqueda alto pueden apenas tener tráfico en italiano, o significar algo completamente distinto según el sector.
Los detalles técnicos que marcan la diferencia
Entre los errores más habituales que detectan los expertos al analizar expansiones fallidas destacan tres:
- La estructura del sitio web (dominio propio, subdominio o subcarpeta), una decisión que condiciona buena parte del posicionamiento a medio plazo y que muchas empresas resuelven sin suficiente análisis previo.
- Una implementación técnica completa, que indica a Google qué versión del sitio mostrar según el idioma y la ubicación del usuario, a través de un uso correcto de los tags hreflang y cuya falta de reciprocidad entre versiones anula buena parte de su efecto.
- Fichas de Google Business Profile pensadas solo para el mercado español, incluso cuando la empresa ya cuenta con showroom, oficina o punto de venta físico en Italia.
Las empresas que incorporan a un especialista en SEO desde las primeras fases de la expansión, y no como un parche a posteriori una vez detectado el problema, suelen llegar con estos puntos ya resueltos. Esto en la práctica se traduce en una entrada más ágil al mercado italiano. La razón, según Scarnà, es sencilla: la estrategia de posicionamiento no debería ser un añadido de última hora, sino una parte más del plan de expansión desde el primer día.
Un terreno fértil, pero no garantizado
El vínculo comercial entre Cataluña e Italia parte de una base sólida: miles de empresas ya han recorrido antes ese camino, y las cifras de inversión bilateral siguen al alza incluso en pleno enfriamiento diplomático entre Roma y Madrid.
Pero, como recuerdan los profesionales que acompañan estos procesos de expansión digital, la proximidad geográfica y cultural entre España e Italia puede jugar en contra cuando se traduce en exceso de confianza. La experiencia de quienes ya han dado el salto sugiere que el negocio puede estar listo para Italia, pero solo llega realmente al cliente italiano cuando la estrategia digital se piensa para él, y no como una copia de lo que ya funciona en casa.
