El exconseller Toni Comín regresará a Cataluña el sábado 24 de octubre a mediodía cruzando a pie un puerto del Pirineo, según una carta privada enviada a su entorno. La decisión llega después de que el juez Pablo Llarena levantara de forma provisional la orden de detención.
El exconseller Toni Comín ha comunicado a su círculo de amistades que el sábado 24 de octubre, a las 12 del mediodía, cruzará a pie la frontera francesa por uno de los puertos que unen la Catalunya Nord con el Principado. La información, avanzada por moncloa.com, precisa que se trata de una caminata de menos de una hora, que el propio Comín describe como "muy sencilla".
La elección del formato responde a dos motivos. El práctico: a pie es la única manera de que todos sus acompañantes crucen la frontera al mismo tiempo, sin depender de vehículos ni de controles separados. El simbólico: quiere que el momento de pisar territorio catalán coincida con el instante en que, sostiene, recupera "plenamente la libertad".
En la carta, Comín agradece a su entorno el apoyo durante estos nueve años de exilio, que a su juicio han hecho la distancia "menos pesada". Y añade:
"No encuentro mejor manera de daros las gracias que invitaros a compartir el momento preciso de mi entrada en territorio del Principado".La decisión, asegura, la había prometido a muchos de ellos hace tiempo.
Hay un motivo menos simbólico detrás de la fecha. Comín necesita volver al Estado español para prometer la Constitución, un requisito que fija la ley electoral y sin el cual no puede tomar posesión de su acta en el Parlamento Europeo. Ese escaño está vacante desde junio de 2024, cuando se celebraron las elecciones europeas. Han pasado 28 meses con un sillón sin ocupar en Bruselas y Estrasburgo.
En términos prácticos, el retorno refuerza la representación de Junts en la Eurocámara, un grupo que ha utilizado el hemiciclo como altavoz del conflicto catalán desde 2019. Prometer el acta exige pisar suelo español, y ese trámite, que debería ser rutinario, es aquí el último obstáculo de un periplo judicial de casi una década.
El calendario judicial no está cerrado. El juez del Supremo Pablo Llarena levantó la orden de detención de forma provisional, y la decisión definitiva no llegará antes del jueves 15 de octubre, cuando vence el plazo para que las partes se pronuncien. El auto afectó a tres personas: Comín, el president Carles Puigdemont y el exconseller Lluís Puig. La razón es la sentencia del Tribunal Constitucional que avala aplicar la amnistía al delito de malversación.
Comín es el primero de los tres que concreta cómo y cuándo vuelve. Puigdemont se ha limitado a decir que su regreso será "al servicio del país y no del partido". Su entorno apunta a que no será antes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Y su abogado, Gonzalo Boye, insistió este martes en Catalunya Ràdio en que el president "no volverá en medio de una campaña electoral, que es lo que querría el PSOE".
La diferencia de estrategia no es casual. Junts no quiere regalar al PSOE la foto de la normalización en plena campaña. Comín, en cambio, juega con otro incentivo: el escaño. Cada semana que pasa sin prometer la Constitución es una semana sin voz ni voto en el Parlamento Europeo.
Queda un riesgo evidente sobre la mesa. Si el Supremo revierte la decisión provisional, y para eso hay margen hasta el jueves, Comín podría estar en Cataluña con una orden de detención reactivada. Puigdemont ya escenificó en 2024 un regreso relámpago a Barcelona, con vuelta a Bélgica el mismo día. Aquel fue un acto político sin consecuencias procesales. Este es distinto: es el primer paso de un retorno con efectos institucionales.
Faltan once días. El jueves sabremos si el auto es firme o si se queda en provisional. El sábado 24, Comín cruzará un puerto del Pirineo a pie. Y ese día, por primera vez en casi una década, uno de los tres exiliados dormirá en casa.




