El Ayuntamiento cuenta 360 tiendas en plaza de Cataluña y la organización más de 600. Los Mossos d'Esquadra han desalojado el bloque de Calabria 177 por delito flagrante.
Tres semanas después de su instalación, el campamento ocupa ya toda la plaza de Cataluña en círculos concéntricos. El recuento municipal habla de 360 tiendas, mientras la organización sostiene que superan las 600. La diferencia marca el tamaño del operativo que haría falta para levantarlo.
El recinto está vallado en todo su perímetro salvo en dos puntos de entrada y salida. Dentro hay cocina con fogones de butano, despensa, armario comunitario de ropa, taller con generadores, punto sanitario, baños portátiles y una ducha.
La retirada de los toldos de la zona central se interpretó en algunos despachos como el inicio del desmontaje. La portavoz de la acampada, Kiara Monroy, lo niega y asegura que la gente ha visto mover los plásticos y piensa que se van.
No nos vamos, estamos mejorando el espacio.
Fuentes policiales admiten dudas sobre la naturaleza actual de la acampada desde que el Sindicat de Llogateres se sumó y después se retiró para centrarse en la huelga general del 11 de noviembre. El Consistorio sitúa la vivienda como primera preocupación ciudadana en todas las encuestas y, de momento, no ha tomado una decisión sobre la acampada.
Los acampados entraron en el número 177 de la calle Calabria, un bloque abandonado en el que vivían personas sin hogar. Los Mossos d'Esquadra desalojaron el inmueble por delito flagrante, lo que añade una dimensión penal al conflicto.
El PP, por boca de su portavoz municipal, Sonia Devesa, dice no cuestionar el derecho de manifestación, sino la apropiación del espacio público. Vox habla de permisividad y Junts reclama un canal de interlocución.
En la comisión de Seguridad, el PP pidió poner fin a la protesta con un dispositivo conjunto de la Guardia Urbana y los Mossos. La propuesta no salió adelante: Vox la apoyó, Junts se abstuvo y votaron en contra el PSC, Barcelona en Comú y ERC.
El teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, rechazó una respuesta policial inmediata.
Plantean una respuesta policial a una cuestión social.
Batlle añadió que el Ayuntamiento está preparado para recuperar el uso habitual de la plaza si es necesario, pero no de la forma que propone el PP. La Guardia Urbana y los Mossos siguen la acampada, y sin el Sindicat en la plaza, según la fuente, los interlocutores son más difíciles de identificar.
Siete farolas llevan dos noches apagadas. El Gobierno municipal explica que se cortó el suministro por seguridad, después de que los Bombers detectaran un enganche ilegal a la red eléctrica. Las dos primeras se desconectaron el jueves 15 de octubre, durante el festival Plaça Nostra Fest.
Monroy niega cualquier manipulación interna y señala que alguien ajeno podría haber provocado el corte para generar conflicto. La organización envió el 7 de octubre un requerimiento formal para acceder a la red eléctrica, al agua potable y a los aseos, y asegura no haber recibido respuesta.
La plaza de Cataluña es uno de los principales nodos de transporte de Barcelona, y los mandos policiales miran con preocupación la huelga general del 11 de noviembre. Un recinto vallado con dos únicas entradas en ese punto es el escenario que más les inquieta.



