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Cataluña registra unos 1.500 terremotos al año que casi nadie percibe

Cataluña registra cerca de 1.500 terremotos al año, la mayoría imperceptibles. Los ayuntamientos deben actualizar sus planes de emergencia ante un riesgo que no se puede predecir.

Redacción de Barcelona Press
Redacción de Barcelona Press
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Cataluña sufre cerca de 1.500 terremotos al año, aunque la mayoría pasan desapercibidos. El Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña insiste en que la prevención, y no la predicción, es la clave.

Según publica COPE, la comunidad registra cerca de 1.500 terremotos cada año, pero la gran mayoría no los nota nadie. La responsable del Área de Geofisica del Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña, Sara Figueres, lo explicó en una entrevista en COPE Catalunya, donde defendió que la clave está en prevenir y no en predecir.

El seísmo más reciente que se percibió tuvo lugar el 17 de octubre en la comarca del Ripollés. Alcanzó magnitud 2,5 en la escala Richter, no causó víctimas y dejó daños materiales en algunas carreteras.

El peor terremoto de la historia catalana ocurrió el 2 de febrero de 1428, con epicentro en Camprodon y una afectación que llegó a 300 kilómetros. En Queralbs murieron 150 personas, el 90% de la población, y en Barcelona fallecieron entre 20 y 40 personas por la caída de una rosaleda de la fachada de la Basílica de Santa María del Mar. Han pasado casi seiscientos años desde entonces.

En 2026, las cuatro provincias catalanas presentan una peligrosidad sísmica superior a 5 en una escala de 12 grados, lo que equivale a una intensidad moderada o fuerte. Girona y las comarcas de su entorno, así como zonas de Barcelona y Lleida, figuran en intensidad VII (muy fuerte) por la presencia de fallas y por la cercanía de la actividad tectónica de los Pirineos. El menor riesgo se concentra en municipios del sur de Lleida y de Tarragona.

"Los terremotos no los podemos predecir, y por este motivo hay que prevenir"

Sara Figueres, responsable del Área de Geofisica del Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña

Figueres sostiene que no existe ningún método de predicción que permita saber cuándo, dónde ni con qué magnitud se producirá un seísmo. Los terremotos se originan a varios kilómetros de profundidad, lo que impide instalar aparatos que sigan una falla en tiempo real. Por eso la herramienta útil es la previsión, es decir, evaluar el riesgo para diseñar estrategias de mitigación.

Los datos del Instituto Cartográfico y Geológico tampoco indican la probabilidad de que un terremoto ocurra en una zona concreta. Lo que miden es la probabilidad de que, si se produce, supere un determinado nivel de intensidad y aceleración sísmica durante un periodo de retorno de 475 años.

Cataluña tiene una sismicidad de tipo intraplaca. Las fallas son menores que las de las zonas de contacto entre placas, de modo que los seísmos suelen ser de menor magnitud. Aun así, la comunidad registra un terremoto de magnitud cuatro cada cierto número de años.

Para afrontar ese riesgo, Protección Civil de la Generalitat mantiene activo el plan Sismicat, aprobado por primera vez en 2003 y revisado periódicamente. Se apoya en los datos que el instituto recopila desde hace más de veinte años.

El trabajo consiste en calcular la probabilidad de sufrir un determinado nivel de daños en cada municipio. Con ese análisis de vulnerabilidad, los ayuntamientos, que están obligados por ley a revisar sus planes de emergencia, pueden definir cómo actuar rápido ante un futuro seísmo. El Instituto Geográfico Nacional les pide ahora revisar y actualizar sus planes de prevención de terremotos.

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