Los Mossos preparan un plan contra las bandas juveniles tras los tiroteos de Hospitalet de Llobregat y del parque de la Pegaso. Su principal inquietud es el acceso de estos jóvenes a las pistolas.
Los Mossos d'Esquadra se preocupan por el acceso de las bandas juveniles a las armas de fuego. Dos sucesos recientes, uno en Hospitalet de Llobregat y otro en Barcelona, ocurrieron en parques y los detenidos en ambos casos eran jóvenes vinculados a estos grupos.
En Hospitalet, el 28 de marzo un enfrentamiento entre dos grupos acabó a tiros en el parque de les Planes. El balance fue un joven de 28 años muerto y otro herido. En el registro de la casa de uno de los detenidos se encontró un arma de fuego con munición.
El 4 de julio, en el parque de la Pegaso, en el distrito de Sant Andreu, un chico de 15 años fue asesinado a tiros mientras estaba con su hermano pequeño. Los tres detenidos por este caso también estaban vinculados a bandas juveniles, aunque ni las bandas ni los conflictos coinciden con los del primer suceso.
Según fuentes policiales consultadas, el fenómeno responde al resurgimiento de grupos violentos formados por chicos jóvenes tras años de menor actividad. Está presente sobre todo en Barcelona y Hospitalet, pero también en municipios del Vallès y en Cubelles.
Los agentes insisten en que la situación no es comparable a la de los años 2000, cuando las bandas latinas como los Trinitarios o los Ñetas generaban una enorme alarma. Las bandas actuales son más reducidas, más heterogéneas y se enfrentan con menos frecuencia.
Aun así, las mismas fuentes advierten de que el riesgo está en que estas estructuras se consoliden, controlen algunos barrios y atraigan a jóvenes vulnerables de familias desestructuradas o recién llegados. De momento, según los Mossos, no se ha llegado a ese extremo.
La principal novedad es el acceso a las pistolas. Las fuentes policiales recuerdan que, a principios de siglo, era mucho más difícil conseguir armas y los miembros de las bandas no solían llevarlas de forma habitual. Ahora, el crimen organizado internacional se arma cada vez más, con conflictos bélicos cercanos que facilitan el mercado de pistolas, y ese mimetismo estaría llegando a las bandas juveniles.
El contexto general tampoco acompaña. Durante los primeros seis meses de 2026, los incidentes con disparos en Cataluña han aumentado un 45%. Ha habido un tiroteo cada dos días, con seis muertos y diecisiete heridos. Si se suman los casos en que alguien exhibió un arma sin llegar a disparar, el balance es de un incidente al día.
Las peleas graves entre grupos rivales por el control del territorio no se registran de forma regular por ahora. Sin embargo, las investigaciones han detectado que algunos grupos se citan para pelearse a través de las redes sociales. Los Mossos creen que evitaron una de estas peleas en la zona de Bellvitge hace unos meses.
Las bandas exhiben su estética en cuentas de Instagram y otras redes, a menudo ligada a la música urbana, y en algunas publicaciones aparecen armas. Otro caso reciente es el homicidio de un hombre de 55 años en Nou Barris, apaleado por un grupo vinculado a una mara, aunque la víctima no parecía pertenecer a ninguna banda.
Los Mossos descartan por ahora que estos grupos tengan contactos internacionales de gran alcance, como sí ocurría con las bandas latinas de los años 2000. Lo consideran un fenómeno local y embrionario, aunque con riesgo de expansión en algunas zonas. Tampoco los ven como organizaciones criminales dedicadas a financiarse con robos o venta de droga, si bien algunos de sus miembros cometen robos de forma individual.
Mientras tanto, los Mossos continúan ultimando el plan para hacer frente a este fenómeno, con dispositivos específicos en Hospitalet y en Barcelona, donde ya se actúa desde hace meses en los espacios más frecuentados por estos grupos, como el parque de la Pegaso.



