Los altercados tras la manifestación por el derecho a la vivienda del lunes 5 de octubre dejan 30 agentes de los Mossos d'Esquadra heridos y 13 detenidos, entre ellos una menor. Una multitud de entre 500 y 800 personas atacó a la policía con adoquines y vallas en el centro de la capital catalana.
El balance de los disturbios del lunes 5 de octubre en el centro de Barcelona es de 30 agentes de los Mossos d'Esquadra heridos y 13 detenidos, entre ellos una menor de edad. Todos los policías heridos están fuera de peligro, según fuentes policiales.
La manifestación por el derecho a la vivienda había reunido a miles de personas y transcurrió de forma pacífica. Fue al desconvocarse cuando un grupo de entre 500 y 800 personas, según las estimaciones policiales, comenzó a provocar altercados y a enfrentarse a los efectivos desplegados.
Las obras en calles colindantes al Paseo de Gracia se convirtieron en un arsenal improvisado. Los alborotadores lanzaron adoquines, piedras y vallas contra los agentes y también contra los periodistas que cubrían los hechos.
Las fuentes policiales consultadas reconocen su preocupación por el volumen de jóvenes implicados en los disturbios, una dimensión que superó las previsiones habituales para este tipo de concentraciones en la ciudad.
Los efectivos de orden público se vieron obligados a retroceder y a reorganizar sus posiciones ante la lluvia de objetos contundentes. La situación derivó en una batalla campal que poco tuvo que ver con la reivindicación inicial.
"Barcelona no es ajena a que determinadas manifestaciones terminen de forma violenta. Pero lo ocurrido el pasado lunes superó las previsiones habituales"
Los mismos agentes que durante horas garantizaron el derecho a manifestarse acabaron siendo el blanco de quienes decidieron terminar la jornada enfrentándose a ellos. Atacar a un policía no hará que mañana se construyan más viviendas.



