El pleno municipal ha aprobado un acuerdo para que la Guardia Urbana disponga de pistolas táser antes de mayo de 2027. La medida busca mejorar la seguridad en la ciudad tras recientes incidentes.
La Guardia Urbana de Barcelona podrá contar con pistolas táser en menos de un año, gracias a un acuerdo alcanzado en el pleno municipal. Este compromiso fue respaldado por los grupos PSC, Junts, PP y Vox, quienes se unieron para desbloquear una iniciativa que había estado estancada desde hace tres años. El alcalde Jaume Collboni había planteado esta necesidad al inicio de su mandato, pero diversos obstáculos habían impedido su implementación hasta ahora.
Durante la sesión plenaria, el PP presentó una proposición que fue modificada para obtener el apoyo necesario y finalmente aprobada. La moción establece que las primeras pistolas eléctricas, capaces de incapacitar temporalmente a una persona mediante descargas eléctricas, se incorporen al cuerpo policial antes del final del mandato actual en junio de 2027.
El gobierno socialista había previsto inicialmente dotar a la policía local con 22 pistolas táser a partir de primavera de 2025. Sin embargo, el reglamento necesario para regular su uso fue rechazado en junio del mismo año debido a la oposición tanto de Barcelona en Comú como de ERC y Junts. A pesar del apoyo parcial por parte de Junts hacia las armas eléctricas, su líder Jordi Martí condicionó su respaldo a un consenso con los sindicatos policiales sobre el código regulador.
La cuestión cobró relevancia nuevamente tras la elección reciente de Martí como candidato alcaldable por Junts. Collboni sugirió retomar el debate sobre las pistolas táser y buscar el respaldo necesario para avanzar con el reglamento. En este contexto, el PP propuso formalizar que se trabajará en un borrador del código regulatorio durante el próximo mes.
Una vez aprobado este marco regulatorio, se iniciarán los trámites para adquirir las armas dentro de un plazo máximo de tres meses. Aunque no se especificó cuántas pistolas serán adquiridas, sí se mencionó que incluirán cámaras unipersonales y otros equipos necesarios para su funcionamiento adecuado.
El acuerdo también contempla elaborar un plan operativo que garantice que estos dispositivos estén disponibles en todos los distritos y turnos del servicio policial. Se priorizará su acceso para unidades operativas y patrullas que intervengan frecuentemente en situaciones críticas.
Albert Batlle, teniente de alcalde responsable de seguridad, destacó durante el debate que recientes incidentes han evidenciado la necesidad urgente del uso de estas herramientas por parte de la Guardia Urbana. Recordó cómo situaciones peligrosas pueden poner en riesgo tanto a agentes como a ciudadanos: «Las pistolas táser son herramientas que permiten reducir riesgos y proteger».
Por otro lado, Daniel Sirera del PP mencionó casos recientes donde agentes se vieron expuestos a situaciones peligrosas sin medios adecuados hasta que otros cuerpos policiales intervinieron utilizando una táser. Abogó porque estas armas estén disponibles no solo para mandos sino también para cualquier patrulla ante emergencias inmediatas.
Sin embargo, no todos están convencidos sobre esta medida; Barcelona en Comú y ERC han expresado sus preocupaciones sobre los posibles riesgos asociados al uso indiscriminado de las pistolas eléctricas. Han recordado incidentes previos donde personas fallecieron tras recibir descargas eléctricas y critican al PSC por adoptar posturas más cercanas a la derecha respecto a seguridad pública.
A medida que avanza este proceso legislativo hacia la adquisición efectiva de las pistolas táser, queda claro que hay divisiones significativas entre los diferentes grupos políticos sobre cómo abordar cuestiones relacionadas con la seguridad pública en Barcelona. Los ciudadanos deben estar atentos al desarrollo normativo previsto para los próximos meses ya que podría influir directamente en cómo se gestionan situaciones críticas dentro del ámbito urbano.
