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Urgente llamado a la acción: La carretera de Ardèvol se convierte en un riesgo para la comunidad

La carretera entre Riner y Torà presenta un estado crítico según autoridades locales; vecinos claman por soluciones inmediatas ante el riesgo constante.

Pau Vila
Pau Vila
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Una vía en crisis

La carretera que conecta Riner y Torà, pasando por el núcleo de Ardèvol, ha sido objeto de preocupación por parte de los ayuntamientos de Pinós y Torà. Ambas localidades han denunciado el estado crítico de esta vía, que presenta numerosos agujeros y un asfalto deteriorado, convirtiéndose en un “peligro constante” para los conductores que transitan por ella.

Los alcaldes Xavier Vilalta (Pinós) e Isabel Torres (Torà) han expresado su frustración ante la falta de recursos para realizar reparaciones significativas. Con presupuestos ajustados, solo pueden llevar a cabo arreglos puntuales. Recientemente, recibieron una subvención del Consejo Comarcal de El Solsonès por 200.000 euros, pero esta cantidad apenas permitirá reparar un kilómetro de los doce que abarca la carretera.

El alcalde Vilalta ha señalado que el problema es “estructural” y se remonta a décadas atrás. Según él, la base de la carretera no está adecuadamente consolidada, lo que provoca que los agujeros reaparezcan rápidamente tras las reparaciones. “Se tapan y al poco vuelven a salir”, lamenta.

Tanto Vilalta como Torres han destacado el incremento del tráfico pesado en los últimos años. La alcaldesa de Torà ha indicado que el tonelaje de vehículos como tractores y camiones ha aumentado considerablemente, lo cual agrava aún más el deterioro de una carretera ya comprometida.

Los vecinos también han alzado su voz sobre esta problemática. Miquel Oliver, residente en Ardèvol, describe su experiencia diaria al conducir por esta vía: “Circular es una aventura diaria”. Los usuarios se ven obligados a invadir el carril contrario para evitar los baches, lo cual es especialmente peligroso en condiciones climáticas adversas.

Lídia Cabrera, otra vecina afectada, recuerda haber pinchado dos ruedas mientras transportaba a sus hijos pequeños: “Es una inseguridad constante”. Los residentes piden acciones inmediatas antes de que ocurra un accidente grave.

Tanto Vilalta como Torres insisten en que la solución pasa por transferir la titularidad de la carretera a la Diputación de Lleida. Aunque se prevé incluirla en el futuro Plan Zonal de carreteras del ente provincial, las obras no están programadas hasta dentro de doce años. “No podemos esperar tanto tiempo”, enfatiza Vilalta.

Fuentes oficiales indican que actualmente hay 800 kilómetros bajo gestión provincial y con el nuevo plan se añadirán 200 kilómetros más. Sin embargo, las intervenciones necesarias están divididas en cuatro períodos cuatrienales, lo cual genera inquietud entre los habitantes afectados.

Pau Vila

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Pau Vila

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