Un avance esperado desde hace décadas
La construcción de la variante de Olot y Les Preses, una infraestructura viaria que promete revolucionar el tráfico en la región, está finalmente en marcha. Este proyecto, que se ha gestado durante más de tres décadas, busca completar el eje Vic-Olot por Bracons y se espera que esté operativo para el año 2031. La obra tiene como objetivo reducir drásticamente el tráfico rodado en los núcleos urbanos, especialmente el de camiones pesados, con una disminución estimada entre el 30% y el 90%.
El actual alcalde de Olot, Agustí Arbós (Junts), ha expresado su satisfacción ante este avance: “Olot ya no puede esperar más; empezamos a ver la luz para que esta oportunidad histórica sea una realidad”. En horas punta y fines de semana, las calles de estos municipios pueden llegar a soportar entre 18.000 y 22.000 vehículos diarios, lo que incluye aproximadamente 2.000 camiones. Esta situación ha generado preocupaciones sobre contaminación y ruido entre los residentes.
La inversión total para llevar a cabo esta obra asciende a 471 millones de euros, cifra que incluye tanto la construcción como medidas adicionales para mitigar su impacto ambiental. Si todo sigue según lo planeado, las licitaciones comenzarán en 2026, con un inicio previsto para principios de 2027. El plazo estimado para completar las obras es de aproximadamente cinco años.
A pesar del entusiasmo por parte del gobierno local, no todos están contentos con la variante. Grupos ecologistas y agricultores han expresado su preocupación sobre cómo esta nueva carretera podría afectar negativamente a los campos agrícolas en La Vall d’en Bas y al acuífero local. Magdalena Roca (Vall Plural), alcaldesa de La Vall d’en Bas, también ha manifestado su oposición al proyecto.
A pesar del rechazo por parte de algunos sectores, otros grupos como la plataforma ‘No és un vial, és un carrer’ celebran este avance como una victoria necesaria para mejorar la calidad del aire y reducir el tráfico pesado en Olot. Según sus representantes, esta infraestructura es crucial no solo desde un punto de vista logístico sino también social.
La variante tendrá una longitud total aproximada de once kilómetros e incluirá un soterramiento del 40%, con tramos subterráneos diseñados específicamente para minimizar el impacto ambiental. Entre ellos destaca un túnel bajo La Vall d’en Bas que medirá 900 metros. Además, se construirán dos viaductos sobre ríos locales.
A medida que avanza este ambicioso plan, tanto los líderes locales como los ciudadanos esperan ansiosos los beneficios económicos y sociales que traerá consigo. Salvador Illa, presidente de la Generalitat, ha calificado esta inversión como una transformación fundamental para mejorar no solo la vialidad sino también la salud pública en toda la comarca.
