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Una placa en latín rinde homenaje a un ingeniero del metro de Barcelona

Una placa oculta rinde homenaje a Esteve Terradas, ingeniero responsable del metro Transversal sin mencionar su nombre.

3 Pau Vila · agosto 16, 2026, 00:53 · 2 min de lectura

La estación de Espanya del metro de Barcelona presenta una placa en latín que conmemora al ingeniero Esteve Terradas, responsable del Transversal, inaugurado en 1926. La curiosidad radica en que no se menciona su nombre directamente.

En el andén de la estación de Espanya, una discreta placa en latín honra a Esteve Terradas, el ingeniero detrás del Transversal, la segunda línea del metro barcelonés. Esta línea fue inaugurada en enero de 1926 y es parte fundamental de la red actual. Sin embargo, lo notable es que el texto no menciona su nombre; se refiere a él como “un autor barcelonés nacido de nuestra buena raza”, lo que ha generado diversas interpretaciones sobre la intención detrás de esta omisión.

La construcción del Transversal comenzó en enero de 1924, durante un periodo marcado por la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Este tramo fue concebido inicialmente como un enlace ferroviario subterráneo entre las vías del Norte y MZA, pero Terradas transformó el proyecto para convertirlo en una línea de metro. La bóveda de la estación alcanzó un diámetro impresionante de 27 metros, convirtiéndose en la mayor del mundo en su momento.

El contexto histórico también añade una capa interesante a esta historia. En 1929, Barcelona se preparaba para acoger la Exposición Internacional en Montjuïc, y el Transversal jugó un papel crucial al facilitar el acceso desde el centro urbano al recinto ferial. Esta obra marcó un antes y un después para la ciudad, siendo uno de los cambios más significativos hasta los Juegos Olímpicos celebrados en 1992.

A pesar del valor histórico que representa esta placa, muchos viajeros pasan por alto su existencia debido a su ubicación poco visible, justo encima de unas máquinas expendedoras. El texto latino no solo destaca los logros técnicos sino también refleja cómo las narrativas históricas pueden ser moldeadas por contextos políticos.

A medida que los barceloneses y turistas utilizan diariamente esta estación, pocos son conscientes del legado que representa este homenaje sutil pero significativo. La placa fue probablemente instalada a finales de 1926, coincidiendo con las estéticas impuestas por el régimen dictatorial que buscaba apropiarse simbólicamente del evento internacional.

Para aquellos interesados en conocer más sobre este aspecto oculto del transporte público barcelonés, se recomienda visitar la estación y observar detenidamente este homenaje casi olvidado. La historia está presente incluso en los lugares más cotidianos si uno sabe dónde mirar.

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Pau Vila

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