Un estudio revela que el Raval es el área de Barcelona con mayor riesgo ante las altas temperaturas. Se estima que la ciudad podría enfrentar más de 246.000 muertes por calor hasta 2099.
La vulnerabilidad del barrio del Raval frente a las altas temperaturas ha sido confirmada por un reciente estudio publicado en Nature Medicine. Este informe destaca que, sin medidas adecuadas para adaptarse al cambio climático, Barcelona podría registrar más de 246.000 muertes relacionadas con el calor entre 2015 y 2099. La combinación de su ubicación geográfica, alta densidad urbana y una población demográficamente vulnerable contribuyen a esta alarmante situación. En particular, el Raval, uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad, se encuentra en la cúspide del índice de vulnerabilidad al cambio climático (IVAC), elaborado por el Institut Metròpoli.
En 2025, la estación meteorológica del Raval registró 74 noches tropicales, donde las temperaturas superaron los 20°C, y 36 noches tórridas, alcanzando los 25 °C. Este aumento significativo en las noches tórridas es preocupante; desde el año 2007 no se habían registrado cifras tan elevadas. Elena Domene, coordinadora del IVAC, explica que este índice fue creado para identificar áreas donde los episodios de olas de calor tendrían un impacto más severo.
El IVAC considera múltiples factores sociodemográficos y económicos para evaluar la capacidad de adaptación al clima extremo. Aunque el Raval no tiene una alta proporción de personas mayores —un factor comúnmente asociado con mayor riesgo— sí presenta un bajo nivel económico y un alto porcentaje de población extranjera: aproximadamente el 67% ha nacido fuera de España, principalmente en países como Filipinas, Pakistán e India.
Este contexto socioeconómico hace que los residentes sean especialmente vulnerables a las olas de calor. Según datos recientes, el Raval tiene la segunda renta media más baja en Barcelona, con solo 14.700 euros, lo que limita su capacidad para prepararse ante emergencias climáticas.
Además del aspecto económico, la urbanización del barrio también agrava su situación frente al calor extremo. Con una densidad poblacional elevada y escasa vegetación —se encuentra entre los barrios menos verdes— sus habitantes sufren aún más las consecuencias del cambio climático. Estudios han demostrado que las áreas urbanas con mayor cantidad de espacios verdes son significativamente más frescas; se estima que estas zonas son hasta 1,6 °C más frescas. Blanca Arellano Ramos, arquitecta experta en sostenibilidad urbana, subraya la necesidad urgente de renaturalizar estos espacios para mitigar los efectos adversos del clima.
La Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) también ha advertido sobre este problema creciente: en 2025 se reportaron 370 muertes atribuibles a condiciones climáticas extremas. El riesgo aumentó notablemente cuando las temperaturas alcanzaron umbrales críticos; específicamente un incremento del 44% en mortalidad durante episodios calurosos intensos.
A medida que avanza el cambio climático y aumentan las temperaturas globales, es crucial implementar estrategias efectivas para proteger a comunidades vulnerables como la del Raval. Las autoridades locales deben considerar urgentemente políticas públicas enfocadas en mejorar la infraestructura verde y proporcionar recursos adecuados para ayudar a estos grupos a adaptarse mejor a condiciones climáticas extremas.
Los residentes pueden informarse sobre iniciativas comunitarias dirigidas a crear espacios verdes o participar en programas educativos sobre cómo enfrentar mejor estas situaciones climáticas adversas.
