La ciudad catalana espera recibir a más de 800.000 visitantes durante el Tour, que comenzará con una presentación de equipos en un desfile emblemático. Este evento marca un hito para Barcelona, similar a los Juegos Olímpicos de 1992.
Barcelona se prepara para convertirse en la capital mundial del deporte con el inicio del Tour de Francia, que arranca este jueves con una presentación de equipos en un desfile que conectará dos joyas arquitectónicas: el hospital de Sant Pau y la Sagrada Família. Se estima que más de 800.000 personas asistirán al evento, superando las expectativas iniciales que hablaban de 300.000 asistentes. Este acontecimiento es considerado uno de los más grandes desde los Juegos Olímpicos de 1992, según el alcalde Jaume Collboni.
El impacto económico y social del Tour será significativo, ya que se prevé una inversión superior a 10 millones de euros. La fiesta no solo se limitará a Barcelona; localidades cercanas como Campdevànol y Ribes de Freser también están decoradas y listas para recibir a los ciclistas. “Si consideramos que eventos como Sant Jordi mueven alrededor de 1,2 millones de personas, estamos seguros de que el Tour atraerá aún más”, afirmó Collboni.
A medida que la ciudad se viste con los colores del evento, la atmósfera festiva ya es palpable. Hoteles están completamente reservados y turistas compran recuerdos en la tienda oficial ubicada en la plaza Catalunya. Además, muchos ciclistas profesionales han llegado anticipadamente para entrenar por las rutas donde transitarán durante la competición.
No es solo un evento deportivo; también representa una oportunidad para fomentar hábitos saludables entre los ciudadanos. Los organizadores esperan que esta edición impulse un aumento en el uso de la bicicleta, similar al fenómeno observado en París tras acoger el Tour.
A lo largo del fin de semana, los espectadores podrán disfrutar gratuitamente del espectáculo mientras los ciclistas recorren las calles barcelonesas y sus alrededores. El recorrido incluye paisajes cotidianos donde muchos residentes realizan sus actividades diarias: ir al trabajo o pasear a sus mascotas.
A medida que avanza el evento, Barcelona no solo brillará ante las cámaras; más de 180 países seguirán la carrera gracias a su cobertura televisiva internacional. Esto permitirá mostrar al mundo no solo la belleza arquitectónica y cultural de la ciudad sino también su capacidad para organizar eventos deportivos masivos.
A partir del sábado, quienes deseen ver pasar a los ciclistas pueden hacerlo desde múltiples puntos estratégicos por toda la ciudad. La fiesta deportiva culminará el lunes con una gran celebración comunitaria donde todos están invitados a participar sin costo alguno.
