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Así debes preparar tu piscina para que sobreviva al otoño

El otoño es la estación en la que más piscinas se estropean por pura pereza. Aquí tienes la guía definitiva para evitar sustos quitando de en medio hojas, algas y facturas innecesarias.

1 Marta Sanz · septiembre 2, 2026, 19:05 · 4 min de lectura

Nadie piensa en la piscina cuando ya hace fresco por las mañanas y el bañador lleva semanas en el cajón. Y ese es exactamente el problema. El agua sigue ahí, las hojas de los árboles también, y entre unas cosas y otras, lo que en verano era un oasis se convierte en una sopa verdosa antes de que llegue noviembre. Cuidar la piscina en otoño no es opcional si no quieres empezar la próxima temporada gastando en productos de choque y horas de limpieza que podrías haberte ahorrado.

Quien ya ha pasado por esto sabe que mantener unas piscinas Poolaria en condiciones durante esta época marca la diferencia entre una puesta a punto rápida en primavera o una batalla campal contra las algas. La buena noticia es que con un poco de planificación, el proceso es bastante más sencillo de lo que parece.

Antes de cubrir el agua, hay trabajo previo

Aquí es donde mucha gente comete el primer error: taparlo todo y cruzar los dedos. Antes de pensar en cubiertas, hay una serie de tareas que no te puedes saltar, por muy tentador que resulte cerrar la piscina y olvidarse de ella hasta mayo.

Limpieza y equilibrio químico

Lo primero es una limpieza a fondo. Fondo, paredes y línea de flotación, sin dejar ni un resto de suciedad que luego se convierta en el caldo de cultivo perfecto para algas y bacterias. Una vez limpio, toca revisar el equilibrio químico del agua: pH, cloro y alcalinidad deben quedar en niveles correctos antes de que bajen las temperaturas, porque el frío ralentiza las reacciones químicas y lo que en septiembre se corrige en un día, en diciembre puede tardar una semana.

El nivel de agua importa (y mucho)

Este detalle se pasa por alto constantemente. El nivel del agua debe bajarse ligeramente, sobre todo si vives en una zona donde las temperaturas pueden acercarse a cero en algún momento del invierno. El agua se expande al congelarse, y si el vaso está lleno hasta arriba, el hielo puede acabar dañando los skimmers o incluso agrietando el revestimiento. Bajar el nivel unos centímetros es gratis y te ahorra un disgusto carísimo.

La cubierta, tu mejor aliada estas semanas

Una vez el agua está limpia y equilibrada, llega el momento de protegerla del principal enemigo del otoño: todo lo que cae de los árboles. Hojas, ramas, polen y demás porquería que el viento se encarga de repartir generosamente sobre cualquier superficie de agua que encuentre.

Aquí es donde entran en juego las cubiertas para piscinas de Poolaria, que además de evitar que tengas que sacar la red cada dos días, reducen la evaporación y ayudan a mantener el agua más limpia durante toda la temporada baja. Vamos, que es la diferencia entre encontrarte una piscina razonable en primavera o un pantano con hojas fermentadas.

Cómo elegir la cubierta adecuada

No todas las cubiertas sirven para lo mismo, y elegir la equivocada es tirar el dinero. Para el otoño, lo ideal es una cubierta de protección o malla, pensada específicamente para retener suciedad sin acumular agua de lluvia encima, que es justo lo que puede pasar con las lonas más básicas. Si tu piscina está rodeada de árboles, este punto se vuelve todavía más importante, porque la cantidad de hojas que puede caer en pocas semanas es difícil de imaginar hasta que lo vives.

El equipo de filtración también necesita atención

La piscina no es solo el vaso de agua, y esto se olvida con demasiada frecuencia. La bomba y el filtro siguen trabajando aunque nadie se bañe, y un mantenimiento reducido a la mitad del tiempo habitual suele ser suficiente durante esta época, siempre que el agua se mantenga en condiciones aceptables.

Es buen momento también para revisar el estado general del filtro, limpiarlo o cambiarlo si hace falta, y comprobar que no haya fugas ni ruidos raros en la bomba. Detectar un problema ahora, con tiempo y sin agobios, siempre sale más barato que descubrirlo en junio cuando todo el mundo quiere abrir la piscina a la vez y los técnicos tienen la agenda hasta arriba.

El otoño no tiene por qué ser sinónimo de piscina descuidada. Con limpieza a fondo, el nivel de agua ajustado, una buena cubierta y un vistazo periódico al equipo de filtración, el paso del verano al invierno se convierte en un trámite de una tarde en lugar de un drama de varias semanas. Y créeme, tu yo de la próxima primavera te lo agradecerá.

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Marta Sanz

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