El Servei Català de Trànsit propone un nuevo sistema de peaje para la AP-7 que busca reducir la siniestralidad y mejorar la fluidez del tráfico. La iniciativa se basa en el exitoso modelo de Países Bajos.
Catalunya está considerando implementar un innovador sistema de peaje sin barreras en la AP-7, inspirado en el modelo neerlandés que ha demostrado ser efectivo para gestionar el tráfico y aumentar la seguridad vial. Esta propuesta surge tras cinco años desde la eliminación de los peajes en varias autopistas catalanas, una medida que ha llevado a un incremento del 45% en el número de vehículos circulando por estas vías desde septiembre de 2021. El director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel, ha señalado que este nuevo enfoque podría ser clave para abordar los problemas actuales de congestión y accidentes.
“Cualquier medida debe ir en el sentido de mantener y fortalecer la dinámica de mejorar la seguridad vial”,
afirmó Lamiel durante una reciente conferencia sobre movilidad. El nuevo sistema propuesto incluiría tarifas modulables basadas en factores como el peso del vehículo y sus emisiones, lo que incentivaría a los conductores a utilizar las carreteras durante horas menos concurridas. Este método ya se aplica con éxito en Países Bajos desde julio pasado, donde solo los camiones están sujetos a este tipo de peaje mediante dispositivos que rastrean su ubicación por satélite. En Catalunya, se prevé que inicialmente se aplique a vehículos pesados antes de extenderse a turismos. Además, se contempla incluir otras carreteras como la N-340 o la A-2 dentro del mismo esquema tarifario para evitar que los conductores opten por rutas gratuitas alternativas. La propuesta también tiene como objetivo reducir significativamente la mortalidad en las carreteras catalanas; actualmente, las cifras son preocupantes: 242 personas perdieron la vida en accidentes viales en 2019 y aunque hubo una disminución a 193 fallecidos en 2025, aún queda mucho camino por recorrer para cumplir con el objetivo europeo de reducir estas cifras un 50% para 2030. Para poner en marcha este ambicioso proyecto, el Govern comenzará este mes reuniones con expertos y representantes del sector económico y territorial para diseñar el modelo definitivo del peaje dinámico. Se estima que la inversión inicial necesaria sería alrededor de 206 millones de euros, con costos anuales adicionales estimados en 77 millones. Sin embargo, se espera que esta inversión sea compensada con una recaudación anual superior a 205 millones. Mientras tanto, al otro lado del Ebro no hay planes claros sobre sistemas similares; tras haber descartado cualquier modificación al pago por uso hace más de un año, parece poco probable que haya cambios significativos antes de las próximas elecciones.
