La memoria económica de la nueva sociedad mixta contempla derribar hasta 1.752 viviendas del Besòs i el Maresme. Solo 105 millones se destinarían a rehabilitar, frente a 270 para sustituir.
Un documento económico de la nueva sociedad mixta para el Besòs i el Maresme prevé derribar hasta 1.752 viviendas repartidas en 84 comunidades de propietarios. La cifra choca con el anuncio que hizo en mayo el alcalde Jaume Collboni, que hablaba de invertir hasta 415 millones de euros en los próximos diez años para rehabilitar el parque de viviendas del barrio.
La memoria asigna 270 millones a sustituir viviendas y 105 millones a rehabilitarlas. La comisión de Ecología, Urbanismo, Movilidad y Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona aprobó inicialmente la sociedad, que se llamará Impulsem Futur Besòs-Marsme, con los votos a favor de PSC, Junts, BComú y ERC. Vox votó en contra.
Tras una campaña de inspecciones municipales, el documento divide las casi 4.000 viviendas afectadas en tres grupos. 1.550 tienen daños leves y necesitan una rehabilitación básica, 650 tienen daños severos y requieren una rehabilitación integral, y 1.752 presentan deficiencias muy severas que obligan a sustituirlas.
La memoria fija una indemnización media de 100.000 euros por vivienda, tomando como modelo la expropiación de Trinitat Vella. De los hogares afectados, 1.500 tendrían derecho a realojo: 600 irían al Sector Prim y 900 a nuevos bloques del propio barrio. Los otros 300 hogares recibirían solo la indemnización.
Para poder derribar, hace falta modificar el Plan General Metropolitano. Según el documento, esa modificación se aprobaría entre 2028 y 2029, y las expropiaciones y los derribos empezarían en 2030. La misma modificación permitiría construir 2.325 viviendas: las 1.500 para realojos y otras 825, de las que la mitad serían protegidas y la otra mitad de mercado libre.
El documento también calcula un escenario sin derribos, en el que se rehabilitarían todas las viviendas. Ese escenario solo incluye una previsión de presupuesto y tesorería. Los balances y la cuenta de resultados se elaboran únicamente con la hipótesis de derribo.
La concejal de BComú Lucía Martín votó a favor en primera instancia, pero criticó el contenido de la memoria. Según ella, el documento prevé derribar el 45% del barrio.
«Incluso prevén que 300 familias se queden sin derecho a realojo, miles de personas en la calle».
Martín también recordó que, aunque el consistorio justifica la sociedad por una situación de emergencia, las obras no empezarían hasta 2028.
«Esto no es regeneración urbana, ni se parece».
La primera teniente de alcalde y responsable de Urbanismo, Laia Bonet, defendió la sociedad como una respuesta extraordinaria a un problema que, a su juicio, requiere un cambio de escala.
«Necesitábamos hacer un salto de escala. Y esto pasa por agilizar. Y esto pasa por comprometer presupuesto. Y esto pasa por buscar aliados».
La concejal del PP Sonia Devesa justificó su apoyo «por responsabilidad con el barrio», aunque reprochó al gobierno su tardanza y la cercanía de un nuevo ciclo electoral. El portavoz de Vox, Liberto Senderos, calificó la propuesta de irresponsable y electoralista.
«Un montón de paja para hipotecar al siguiente alcalde».
Para los vecinos del Besòs, el calendario marca el horizonte. Los derribos no empezarían antes de 2030, y la sociedad todavía debe superar la aprobación definitiva y la modificación del Plan General Metropolitano, que el documento sitúa entre 2028 y 2029.



