Diez localidades del interior de la provincia combinan patrimonio medieval, castillos y paisajes rurales sin necesidad de llegar a la costa. Bagà, Cardona o Berga figuran entre las propuestas.
Según publica El Debate, la provincia de Barcelona ofrece bastante más que playa. Diez localidades del interior reúnen conjuntos históricos, castillos y entornos rurales a una distancia razonable de la capital catalana.
En el Berguedà, Bagà conserva un trazado de calles adoquinadas y la iglesia de Sant Esteve. El puente sobre el Bastareny y los senderos cercanos completan la visita, que durante la temporada de setas gana un atractivo gastronómico. Muy cerca, Castellar de n'Hug suma arquitectura de montaña y patrimonio románico, aunque su gran reclamo está en el camino hasta las fuentes del río Llobregat.
En Cardona, la fortaleza alberga un Parador y desde allí se llega a la Montaña de Sal, así que patrimonio y paisaje se pueden combinar en una misma jornada. En el Bages, Mura apuesta por su casco urbano y por las rutas del parque natural de Sant Llorenç del Munt y l'Obac.
En Osona, Rupit y Pruit muestran dos caras del mundo rural: las calles del núcleo de Rupit y las masías dispersas de Pruit, ligadas a la agricultura y la ganadería. Tavertet tiene casas de piedra y vistas sobre el pantano de Sau.
Las tradiciones pesan mucho en Berga, que conserva la plaza de Sant Pere y la iglesia de Santa Eulalia. Allí se celebra la Patum, ligada al Corpus Christi e inscrita por la UNESCO en la lista de patrimonio cultural inmaterial. Montclar, de menor tamaño, agrupa sus viviendas alrededor de una plaza.
La selección se cierra con Moià y Copons. En Moià se encuentran la iglesia de Santa María, la casa natal de Rafael Casanova y las cuevas del Toll, situadas en las afueras. En Copons, de la comarca de Anoia, destacan los arcos de la plaza Ramon Godó, la iglesia de Santa María y los antiguos molinos.
El artículo no recoge horarios ni precios de acceso, así que conviene consultarlos en cada localidad antes de ponerse en camino.



