La estación Barcelona-França, en Barcelona, se inauguró en 1855 con la primera línea hacia Mataró. Hoy sigue dando servicio a trenes de media distancia y regionales.
Según recoge noticiasdelvino.com, el origen de la estación de Barcelona-França se remonta a 1855, cuando se puso en marcha la primera línea ferroviaria que unía Barcelona con Mataró. La terminal sigue en uso y conserva, según el citado medio, buena parte del trazado con el que nació.
El edificio que se ve hoy, sin embargo, es posterior. Fue reformado para la Exposición Internacional de 1929, y sus rasgos más llamativos son la estructura metálica y las dos grandes marquesinas, de corte industrial.
Para el viajero de la provincia, la estación sigue siendo un punto de paso habitual. Desde ella salen servicios de media distancia y regionales hacia la costa catalana, entre ellos los que se dirigen a Girona y a Tortosa.
Quien llegue a la terminal puede recorrer el gran vestíbulo y fijarse en los relojes antiguos, los detalles de forja y las cristaleras que dejan entrar la luz. Pocos viajeros se detienen a mirarlo con calma, y quizá sea una pena.
Para verla de cerca no hace falta más que coger un tren en la propia estación.



