La alianza de ERC con Podemos para el 29-N refuerza la estrategia de Junqueras de construir un frente confederal y deja a Rufián como imagen útil pero no decisiva. La dirección republicana mantiene el control orgánico y la identidad del partido.
La decisión de ERC de concurrir a las elecciones del 29-N en alianza con Podemos ha reavivado el debate interno sobre el liderazgo en el partido. Según publica elmundo.es, lejos de suponer una victoria de Gabriel Rufián sobre Oriol Junqueras, el movimiento consolida la estrategia del sector que controla la estructura orgánica de los republicanos.
La operación responde al plan de Junqueras de convertir a ERC en el referente de la izquierda soberanista en Cataluña, ocupando el espacio que deja Ada Colau y reduciendo el de la CUP. La confluencia con los morados no es improvisada: forma parte de una agenda de largo recorrido para reconstruir la base independentista mientras se buscan avances en el modelo de Estado.
En ese diseño, Rufián sigue siendo percibido por cuadros medios y bases como un agente externo que aporta votos y visibilidad, pero que no encaja del todo en el núcleo del independentismo. Su pretensión inicial de liderar un Frente Amplio con Colau, Mónica García e Irene Montero se ha quedado en un acuerdo táctico con Podemos para mantener su escaño en el Congreso.
La dirección republicana, con Pere Aragonès y Joan Tardà, defendió la confluencia en Cataluña con los Comunes y otras sensibilidades de izquierdas, integrando a Elisenda Alamany como cabeza de lista por Barcelona y a Joan Ignasi Elena en la Generalitat. Pero esa colaboración tenía un límite que Rufián quería traspasar: diluir las siglas de ERC en un frente más amplio.
«Ahí Rufián se topó con el no de la dirección republicana y un aviso: el ex consejero Oriol Romeva podía reemplazarlo en caso de rebelión».
El acuerdo final permite a ERC preservar su identidad y a Rufián aparentar que ha ganado un pulso, tras cuatro años de choques con Teresa Jordà, Pilar Vallugera y Francesc-Marc Álvaro. El dirigente mantiene así su presencia en Madrid junto a Sarah Santaolalla, Vito Quiles y Pablo Iglesias.
La estrategia de Junqueras se inspira en el viejo lema de Pujol de «primero paciencia, después independencia», y pasa por articular mayorías en el Congreso que permitan impulsar una modificación de la Constitución en clave confederal y hacer posible un referéndum de autodeterminación.
Con Salvador Illa hundido en los sondeos, ERC busca desactivar a los Comunes y amenazar al PSC en el escenario catalán, mientras que en el español aspira a jugar un papel determinante en la oposición confederal a un eventual Gobierno de PP y Vox. La incógnita es la respuesta del electorado independentista tradicional de ERC, más cercano sociológicamente a Junts que a Podemos, ante el abrazo electoral con Iglesias.
El calendario electoral del 29-N marcará el primer examen de esta alianza. Los resultados determinarán si la apuesta de Junqueras por el frente confederal se consolida o si, por el contrario, la bases republicanas castigan la proximidad con la izquierda estatal.



