La mayoría de los sindicatos con representación en el Ayuntamiento de Barcelona apoyará la huelga general del 11 de noviembre. La única excepción es la CSIF, que la rechaza por sus connotaciones políticas.
La mayoría de los sindicatos con presencia en el comité de empresa del Ayuntamiento de Barcelona se sumará a la huelga general del 11 de noviembre, y lo hará casi por unanimidad. Los convocantes y quienes la respaldan forman la inmensa mayoría de la representación sindical de la plantilla municipal.
Varios de ellos integran el llamado Escudo Social de Barcelona, un colectivo que lleva más de 8 meses en huelga indefinida contra el último convenio colectivo municipal. Lo impulsan CGT, La Intersindical y Àbacos, y el paro busca frenar la pérdida de poder adquisitivo, subir los salarios y garantizar el acceso a la vivienda.
La convocatoria, según explican, no se dirige solo a esos colectivos. Interpela a la totalidad de los trabajadores del consistorio barcelonés. CCOO y UGT han confirmado que se adherirán al paro general y que mantienen asambleas independientes con su afiliación a inicios de noviembre.
La CGT sigue la misma hoja de ruta. Según fuentes del sindicato, la huelga ya está convocada e informada en los centros de trabajo, y el 3 de noviembre celebrará una asamblea en la Casa de la Vaga, un espacio cedido por la UB en la Facultad Central de la plaza de Universitat.
La Intersindical habla de «convocar y promover» la huelga. Su delegado en el área de Serveis Socials del Ayuntamiento, Miquel Rubio, participó hace pocos días en una de las primeras charlas tituladas Cómo organizar una huelga, también en la Casa de la Vaga.
Àbacos, que todavía no tiene representación en el comité de empresa pese a su papel destacado en las movilizaciones de los últimos meses, critica el momento elegido. Anuncia, aun así, que se adherirá al paro.
«Nos adherimos porque la causa es justa y por solidaridad con todas las personas que sufren la crisis de la vivienda», pero «somos profundamente críticos con el momento de la convocatoria».
En esa misma línea, el sindicato reprocha a los grandes sindicatos que hayan tenido dos legislaturas para impulsar movilizaciones contundentes mientras las familias veían cómo el alquiler absorbía buena parte de sus sueldos.
La única voz discordante es la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF), que no secunda el paro. En un comunicado, considera que convocar una huelga general a pocas semanas de las Elecciones Generales del 29 de noviembre tiene connotaciones políticas incompatibles con su independencia y con su carácter estrictamente profesional.
Para los vecinos, la huelga puede afectar al funcionamiento de los servicios municipales el 11 de noviembre. Los sindicatos convocantes mantendrán sus asambleas hasta esa fecha, y el próximo paso será conocer cuántos trabajadores secundan finalmente el paro.



