El líder de Junts tenía previsto recorrer Cataluña tras su regreso, pero la crisis por los decretos de vivienda y el desahucio de Maricarmen han complicado ese plan. ERC, Comunes y la CUP le acusan de bloquear las ayudas al alquiler.
El regreso de Carles Puigdemont a Cataluña ya no tendrá el carácter triunfal que Junts había diseñado. La negativa de la formación a apoyar los decretos de vivienda del Gobierno de Pedro Sánchez, votada el pasado 1 de octubre, ha tensado el ambiente político y ha convertido lo que iba a ser una gira reivindicativa por todo el territorio en un recorrido mucho más incómodo, según publica elconfidencial.com.
El plan original consistía en que el expresidente de la Generalitat recorriera Cataluña para "palpar y respirar el país", una intención que él mismo avanzó al diario británico The Sunday Times. Sin embargo, fuentes del entorno del líder independentista admiten que ese escenario ha quedado desdibujado por la crisis de la vivienda, que esta semana ha tenido su episodio más visible en el desahucio de Maricarmen.
La decisión de Junts de tumbar los decretos ha provocado el rechazo de buena parte de la izquierda catalana. Formaciones como ERC, Comunes y la CUP, que han respaldado en distinto grado las acampadas contra los problemas de alquiler, no recibirán a Puigdemont con simpatía. En la práctica, solo el PSC mantendría una posición neutra ante su regreso.
El malestar no se limita a los partidos. En el seno de Junts ya daban por hecho que algunos sectores minoritarios de Aliança Catalana recibirían al expresidente con malos modos, una hostilidad que ahora se extiende a otras fuerzas políticas.
"Palpar y respirar el país"
Puigdemont, según fuentes de su entorno, no tiene intención de asumir el papel de líder de la oposición en el Parlament, un cargo que le correspondería por su condición de diputado autonómico y que él mismo se encargó de dejar vacante. En el grupo parlamentario lo recibirían con los brazos abiertos, pero el líder de Junts no está interesado en ese rol.
Su horizonte pasaba por recuperar la figura del "president legítim" y aprovechar la gira para calentar motores de cara a las elecciones catalanas de 2028. No obstante, Puigdemont nunca ha ganado unos comicios autonómicos; su única victoria indiscutible fueron las europeas de 2019.
Si Sánchez acaba convocando elecciones generales, el regreso de Puigdemont se producirá como telonero de Míriam Nogueras, que volvería a encabezar la lista de Junts. No era el escenario deseado por el presidente del partido, que se la ha jugado al presidente del Gobierno con los decretos en una fecha clave para el independentismo.
Las perspectivas electorales no son del todo malas para Junts, aunque difícilmente podrá repetir los siete diputados que tiene ahora en el Congreso. La ventaja es que Aliança Catalana no concurrirá a esos comicios por decisión de Silvia Orriols, lo que evita la competencia directa por el espacio independentista.
El problema de fondo para Junts está más lejos: no en noviembre, sino en mayo de 2027, cuando se celebrarán las próximas elecciones autonómicas. Para entonces, cada desahucio que se ejecute en Cataluña será atribuido por la izquierda a la formación de Puigdemont, un desgaste que condicionará su estrategia.



