Un enfrentamiento cultural en Canet de Mar
La Casa Museu Lluís Domènech i Montaner, un emblemático espacio cultural en Canet de Mar, se encuentra en el centro de una intensa controversia. El Centre d’Estudis Lluís Domènech i Montaner (CEDIM) ha denunciado lo que considera una «despersonalización progresiva» del museo, señalando directamente al concejal de Cultura, Emili Sánchez. Esta crítica surge tras decisiones recientes que han generado preocupación entre los defensores del legado del arquitecto.
El CEDIM ha emitido un comunicado donde expresa su descontento con la reciente inauguración de una exposición dedicada al fotógrafo Eugeni Forcano en la Sala Jardí. La entidad argumenta que este espacio es crucial para el relato sobre Domènech y Montaner y que la inclusión de elementos ajenos a su vida diluye su esencia. Además, critican la instalación del comedor del arquitecto Jeroni Granell, prestado por el Museu del Disseny de Barcelona, como otro ejemplo de esta tendencia a desdibujar la identidad del museo.
Otro punto álgido es un proyecto presupuestado en 230.000 euros destinado a mejorar la accesibilidad del museo. Según el CEDIM, esta intervención no resolvería los problemas fundamentales ya que gran parte del discurso museográfico seguiría siendo inaccesible para personas con movilidad reducida. Además, cuestionan los nuevos estatutos propuestos para el museo, que no incluyen un consejo asesor experto ni una dirección científica independiente, lo cual consideran incompatible con un proyecto museístico sólido.
Ante estas acusaciones, el Ayuntamiento de Canet ha defendido su gestión y lamenta que el CEDIM haya optado por no participar activamente en las mejoras propuestas. Aseguran estar trabajando arduamente para cumplir con los requisitos necesarios para inscribir la Casa Museu en la Red de Museos de Catalunya, lo cual podría abrir nuevas oportunidades para inversiones y visibilidad.
El tono crítico del comunicado del CEDIM subraya que durante décadas la Casa Museu no ha logrado convertirse en un referente adecuado dentro del ámbito domenequiano debido a una falta de rigor científico y a una programación más enfocada hacia una «dinamización folclórica». A pesar de esto, afirman que el legado arquitectónico se mantiene vivo gracias al trabajo continuo realizado por ellos desde 2013.
A medida que las tensiones aumentan entre ambas partes, el Ayuntamiento reitera su compromiso con preservar el patrimonio local y acercarlo a los ciudadanos. En este contexto complicado, se hace un llamado a sumar esfuerzos hacia un objetivo común: garantizar un futuro prometedor para uno de los espacios culturales más significativos de Catalunya.



