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Aristot implementa silvopasto con ponis pottoka para prevenir incendios

Diez ponis pottoka llegan a Aristot para limpiar fincas y reducir incendios.

Leo Salguero Leo Salguero · agosto 21, 2026, 12:56 · 3 min de lectura

Diez ponis pottoka han llegado a Aristot para limpiar fincas y sotobosques, reduciendo así el riesgo de incendios. Este innovador proyecto busca restaurar terrenos abandonados en el Alt Urgell.

Un rebaño de diez ponis de la raza pottoka ha sido introducido en Aristot, un pequeño pueblo del municipio de El Pont de Bar, como parte de un plan piloto destinado a la prevención de incendios forestales. Esta iniciativa, impulsada por la Fundació Miranda junto a un ganadero local, tiene como objetivo limpiar fincas y sotobosques que han quedado desatendidos debido al abandono agrícola. La llegada de estos caballos rústicos se produce en un contexto donde el riesgo de incendio ha aumentado considerablemente por la acumulación de combustible vegetal en áreas forestales.

Los ponis pottoka, originarios del País Vasco, son conocidos por su tamaño reducido y su capacidad para adaptarse a entornos difíciles. A diferencia de otros grandes herbívoros, su menor peso evita que compacten el suelo o dañen los márgenes tradicionales utilizados para cultivos en laderas montañosas. Este aspecto es crucial en una región donde el abandono agrícola ha permitido que los bosques se expandan y acumulen material inflamable.

El ganadero Agustí Porta ha destacado el impacto positivo que estos animales están teniendo en el medio ambiente: “En solo dos meses han limpiado sotobosques que habrían requerido intervención humana”, afirmó. Los vecinos del pueblo también han expresado su satisfacción al ver cómo los terrenos recuperan su estado natural sin dañar las estructuras tradicionales como las paredes de piedra.

La presidenta de la Fundació Miranda, Rosa Galindo, explicó que esta raza fue seleccionada específicamente para zonas montañosas como el Alt Urgell debido a su adaptación genética al bosque. “Los pottoka son ideales porque no compactan tanto el terreno”, aseguró Galindo. La fundación gestiona más de 5.000 hectáreas en Catalunya y trabaja para conectar caballos con personas y naturaleza, utilizando equinos rescatados para proyectos ecológicos.

A pesar del éxito inicial del proyecto, tanto Porta como Galindo han hecho un llamado a las administraciones locales para reducir la burocracia que rodea este tipo de iniciativas. “Necesitamos menos trámites y más confianza”, enfatizó Galindo, subrayando la importancia de facilitar proyectos que demuestran ser efectivos en la gestión forestal y la restauración ecológica.

Porta también mencionó las dificultades administrativas que enfrentan muchos propietarios mayores con recursos limitados: “La burocracia es muy complicada; hay un exceso que dificulta nuestra gestión”. Mientras que introducir los ponis requiere solo una comunicación administrativa simple sobre la zona destinada al pasto, recuperar completamente los terrenos implica trámites mucho más complejos si no se cuenta con un plan formal.

Este enfoque innovador no solo busca mitigar riesgos ambientales sino también revitalizar áreas rurales olvidadas. Con una creciente preocupación por los incendios forestales exacerbados por el cambio climático, iniciativas como esta podrían ser clave para preservar ecosistemas vulnerables mientras se promueve una agricultura sostenible.

A medida que avanza este proyecto piloto en Aristot, será fundamental observar sus resultados a largo plazo y cómo pueden influir en futuras políticas ambientales y agrícolas en Catalunya.

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