La comisaría de la Policía Local de Lloret de Mar cerró temporalmente durante la noche del sábado al domingo debido a una alarmante falta de efectivos. Este cierre, que ha sido calificado como un hecho sin precedentes en el municipio, se produjo tras registrar 38 ausencias simultáneas entre bajas y enfermedades. La situación es especialmente crítica dado que el municipio, con una población habitual de 50.000 habitantes, puede ver su número cuadruplicado durante la temporada turística.
Conflicto laboral y críticas a la gestión municipal
A pesar de que la comisaría reabrió sus puertas al día siguiente, el alcalde Adrià Lamelas reconoció la “gravedad” del incidente. Los partidos en la oposición han criticado duramente al gobierno municipal, acusándolo de permitir que el conflicto laboral con los agentes se deteriorara hasta este punto. Según Jordi Martínez, concejal del partido Junts, “cerrar una comisaría por falta de efectivos es una señal clara de que el conflicto ha llegado a un límite inadmisible”.
El cierre temporal obligó al Ayuntamiento a solicitar refuerzos del cuerpo policial regional, los Mossos d’Esquadra, para garantizar la seguridad en las calles durante esa noche. Además, se contrató seguridad privada para custodiar las instalaciones policiales debido a la presencia de armas y munición en su interior.
Desde el Consistorio se han mantenido conversaciones constantes con la consellera de Interior para abordar esta situación extraordinaria. El gobierno local asegura estar trabajando sin descanso para resolver un conflicto que lleva meses sin solución. Sin embargo, los grupos opositores como Tots per Lloret y ERC han señalado que las advertencias sobre el deterioro del clima laboral fueron ignoradas durante semanas.
“La situación es resultado de meses sin avances en las negociaciones”, afirmó Albert Robert, concejal por Tots per Lloret.
A medida que se acerca el inicio oficial de la temporada turística, los problemas dentro del cuerpo policial son motivo de gran preocupación tanto para los residentes como para los visitantes potenciales. La falta crónica de personal ha llevado a muchos agentes a rechazar horas extraordinarias debido a las tensiones laborales generadas por un convenio caducado desde hace más de diez años.
Lamelas defendió su postura afirmando que están abiertos al diálogo con los sindicatos pero también deben respetar las limitaciones legales impuestas por las normativas vigentes. Aseguró que cualquier demanda adicional presentada por los trabajadores podría vulnerar estas leyes según informes técnicos municipales.
A pesar del aumento gradual en sus retribuciones desde su reclasificación en 2017, muchos miembros del cuerpo sienten que sus condiciones laborales no reflejan adecuadamente su trabajo y compromiso. “No estamos pidiendo lo imposible; simplemente queremos condiciones justas”, declaró un representante sindical bajo condición de anonimato.
Con 20 incidencias reportadas solo en un día debido a ausencias entre los agentes locales, queda claro que esta crisis no solo afecta a quienes trabajan dentro del cuerpo policial sino también a toda la comunidad. La incertidumbre sobre cómo se manejarán futuras situaciones similares plantea serias preguntas sobre el futuro inmediato y cómo afectará esto al turismo y bienestar general en Lloret.
“Estamos comprometidos con encontrar una solución viable”, concluyó Lamelas mientras enfatizaba su deseo por mantener abiertas todas las vías posibles para resolver este conflicto laboral.



