El SEMAF paraliza la red tras el accidente entre Vilanova i la Geltrú y Cubelles. Renfe avisó a las 6.40 horas y los accesos a Barcelona registran colas de hasta 12,5 kilómetros.
La red de Rodalies de Cataluña ha amanecido este miércoles sin servicio en la práctica totalidad de sus líneas. El sindicato de maquinistas SEMAF comunicó a Renfe de madrugada su decisión de no coger los trenes ante la falta de certificados de seguridad en varios tramos, según ha podido saber moncloa.com. La gota que colmó el vaso fue el accidente ocurrido la noche del martes entre Vilanova i la Geltrú y Cubelles, cuando un talud cayó sobre la vía.
La R1, la línea del Maresme, es la más afectada: ningún tren circula en todo su recorrido. En el resto de líneas, la incertidumbre es total y nadie garantiza cuándo pasará el siguiente convoy, ya que depende de si el maquinista asignado decide finalmente coger el tren.
Renfe reconoció el apagón tarde. El primer aviso a los usuarios no llegó hasta las 6.40 horas, por WhatsApp y redes sociales, con la fórmula de que "por causas ajenas a Rodalies" no se podía "garantizar la prestación del servicio". A esa hora, miles de viajeros ya estaban en los andenes esperando un tren que no iba a llegar.
"La seguridad de las vías no es una cuestión subjetiva y no está en manos de ningún sindicato"
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha salido al paso desde el Parlament con un mensaje de firmeza. Illa ha asegurado que la Generalitat está "investigando lo ocurrido" y ha cargado contra el sindicato por dejar a los usuarios sin servicio.
La falta de trenes ha desplazado toda la presión hacia la carretera. Los accesos a Barcelona registran colas de récord: 10 kilómetros en la C-58, 7,5 en la Ronda de Dalt, otros 7 en la Ronda Litoral y 12,5 entre El Papiol y Cornellà por la A-2. A eso se suma la C-31 entre L'Hospitalet y Vilafranca, con 6,5 kilómetros de retenciones en dirección a la capital, y la B-23, con 4,5.
Los servicios de autobús también van al límite. En Mataró, los buses de la línea e11 que unen el Maresme con Barcelona llegan completamente desbordados, y allí acaban su trayecto los autobuses alternativos que Renfe ha improvisado para cubrir parte de la R1.
A media mañana, la situación ha empezado a desbloquearse. El SEMAF ha recibido finalmente los certificados de seguridad de Renfe y Adif que venía reclamando desde la madrugada y ha anunciado que sus afiliados cogerán los trenes "si todo está bien". La red prevé recuperar el 100% de la oferta a lo largo de la jornada, aunque sin horario confirmado.
Este plantón no es el primero. El último se remonta al temporal Harry de enero, el mismo episodio que dejó el accidente mortal de Gelida. Desde entonces, la relación entre el personal de conducción, Renfe y Adif arrastra una tensión sorda que se reactiva cada vez que llueve con fuerza. En Cataluña ha llovido con fuerza: los avisos naranjas y rojos por precipitaciones torrenciales se han encadenado en las últimas semanas, con carreteras cortadas en Tarragona y una docena de comarcas en alerta.
El patrón se repite. Meteocat dispara avisos, la red se satura, aparece el primer desprendimiento y el protocolo de seguridad se convierte en campo de batalla entre sindicato y operadoras. La pregunta de fondo es si Rodalies está preparada para un clima que ya no se comporta como antes. La respuesta la tendrá el usuario mañana, cuando vuelva a mirar el horario antes de salir de casa.



