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Feijóo busca un Piqué catalán para tender puentes con Barcelona

El líder del PP busca desde hace meses un interlocutor de prestigio en la sociedad civil catalana que repita el papel que Josep Piqué tuvo con Aznar en 1996.

Leo Salguero
Leo Salguero
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El líder del PP quiere un interlocutor de prestigio en la sociedad civil catalana para mejorar su relación con Cataluña de cara a unas hipotéticas elecciones generales y a la gobernabilidad del Estado.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, trabaja desde hace meses en la búsqueda de una figura de peso en la sociedad civil catalana que ejerza como interlocutor ante las élites económicas y políticas de Cataluña. La información, avanzada por elmundo.es, apunta a que el objetivo es repetir la jugada que José María Aznar intentó en 1996 con el fichaje de Josep Piqué y Anna Birulés como ministros, ambos avalados por Foment del Treball y por el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol.

Fuentes del partido reconocen que la tarea no es sencilla. Los nombres que han sonado en las quinielas, como Javier Faus, Aurora Catà, Pau Relat o Helena Guardans, no parecen destinados a acabar en el Consejo de Ministros por motivos diversos. El principal obstáculo es la larga estigmatización del PP en la opinión pública catalana, donde la izquierda y el nacionalismo han cultivado durante años la imagen de un partido hostil, lo que complica encontrar a alguien ajeno a la política dispuesto a asumir el desgaste.

El precedente histórico no invita al optimismo. Aznar llegó a la presidencia en 1996 con una agenda regeneracionista y la intención de normalizar las relaciones con la burguesía barcelonesa y el catalanismo conservador. Sin embargo, el Pacto del Majestic y la negativa de Pujol a integrar a CiU en el Gobierno central lastraron la estrategia. Feijóo, según las mismas fuentes, es consciente de que el error no fue Piqué, sino confiar en Pujol, y no quiere repetirlo.

En el plano electoral, Cataluña volverá a ser decisiva. En los últimos comicios generales, 40 de los 48 diputados catalanes apoyaron la investidura de Pedro Sánchez. De cara al 29-N, el PP necesita reducir esa diferencia para tener opciones de gobernar. Además, Cataluña puede convertirse en un foco de contestación callejera contra un eventual Ejecutivo de Feijóo, con una alianza entre izquierda y nacionalismo bajo el lema de frenar a un «Gobierno facha».

Los disturbios del pasado lunes en Barcelona, al término de una manifestación por la vivienda, son un aviso de lo que podría repetirse. Para Feijóo, contar con complicidades en la sociedad civil catalana se antoja imprescindible si quiere evitar que la calle y las instituciones catalanas le bloqueen la acción de Gobierno. La búsqueda de su particular Piqué sigue abierta.

Leo Salguero

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