Un nuevo capítulo para los realojados del B9
El Departament de Drets Socials de la Generalitat ha tomado una decisión crucial al prorrogar la estancia de los migrantes que fueron desalojados del antiguo instituto B9 en Badalona. Esta medida, que se extiende hasta el 31 de marzo, busca ofrecer un alivio temporal a cerca de un centenar de personas que aún se encuentran en situación vulnerable.
El desalojo, que tuvo lugar el 17 de diciembre, fue el resultado de un largo proceso judicial solicitado por el Ayuntamiento de Badalona. Tras ser expulsados, muchos afectados optaron por instalar tiendas en la plaza frente al antiguo centro educativo, pero esta acción fue rápidamente reprimida por las autoridades locales. En menos de 48 horas, los migrantes se vieron obligados a trasladarse bajo el puente de la C-31, donde enfrentaron condiciones climáticas extremas.
A raíz del frío intenso y las difíciles condiciones a las que estaban expuestos, varias entidades sociales junto con la Generalitat implementaron un plan para realojar a estas personas. Según datos proporcionados por la consellera Mònica Martínez Bravo, aproximadamente 152 migrantes fueron atendidos inicialmente en diversos albergues y recursos temporales distribuidos por Catalunya. Sin embargo, este número ha ido disminuyendo con el tiempo.
A pesar del descenso en las cifras, Martínez Bravo asegura que su departamento está comprometido con un seguimiento social constante para cada uno de los desalojados que han aceptado recibir asistencia. Este seguimiento incluye no solo apoyo básico sino también acceso a servicios sociales y oportunidades formativas y laborales.
Además del apoyo social, se está brindando asesoramiento jurídico especializado para ayudar a los migrantes a regularizar su situación documental. La consellera enfatiza que es fundamental facilitarles herramientas para fomentar su autonomía e inclusión dentro de la sociedad catalana.
A medida que avanza este proceso, Drets Socials trabaja incansablemente para encontrar soluciones habitacionales más permanentes para aquellos en situaciones críticas. La meta es garantizar no solo un refugio seguro sino también una vida digna y autónoma para todos los afectados.



