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Controversia en el Eixample: La nueva ubicación de los Bomberos genera rechazo vecinal

La reubicación del parque de Bomberos en el Eixample provoca descontento entre vecinos tras ser aprobada provisionalmente por Urbanismo.

Nuria Martínez
Nuria Martínez
· 2 min de lectura

Un cambio urbanístico polémico

La reciente propuesta del Ayuntamiento de Barcelona para reubicar el parque de Bomberos del Eixample ha desatado una ola de críticas entre los residentes del barrio. La modificación, que busca trasladar la estación a un nuevo emplazamiento en el cruce de Urgell con la avenida Sarrià, ha sido aprobada provisionalmente por la comisión de Urbanismo, pero no sin generar un intenso debate.

30 millones de euros es el coste estimado para expropiar un negocio local que actualmente ocupa parte del terreno destinado a la nueva instalación. Este elevado precio ha llevado a las autoridades a descartar esta opción, lo que ha enfurecido aún más a los vecinos, quienes sienten que sus preocupaciones no están siendo tomadas en cuenta.

En un intento por calmar las aguas, el jefe de los Bomberos de Barcelona, Sebastià Massagué, fue presentado como figura clave en una reunión con los vecinos. Massagué defendió la nueva ubicación como “el lugar idóneo” para mejorar la respuesta ante emergencias en la zona. Sin embargo, su intervención no logró convencer a todos; muchos residentes expresaron su frustración al señalar que sus alegaciones —más de 1.600— no han sido atendidas adecuadamente.

El director de Servicios de Planeamiento, Anton Carpio, aseguró que cada alegación será respondida individualmente una vez se apruebe el plan provisionalmente. Esta estrategia ha sido vista como una maniobra política más que como un verdadero compromiso con las inquietudes vecinales.

A pesar del descontento generalizado, el gobierno municipal promete compensar la pérdida del espacio verde actual con dos nuevos interiores de manzana que se urbanizarán entre 2031 y 2032. Estos espacios públicos sumarán 4.050 m² destinados a zonas verdes en áreas cercanas a Urgell y Londres.

Aunque ERC y BComú han mostrado su apoyo al proyecto bajo ciertas condiciones —como la pacificación del tramo Comte Borrell— muchos vecinos siguen escépticos sobre si estas promesas se cumplirán realmente o si son solo palabras vacías destinadas a apaciguar las críticas.

A medida que se acerca la fecha límite para ratificar este plan urbanístico en el pleno del 24 de abril, queda claro que las tensiones entre el Ayuntamiento y los residentes continuarán creciendo. Con una aprobación definitiva prevista para 2027 y una ejecución programada para 2031, muchos se preguntan si este proyecto realmente beneficiará al barrio o si solo traerá más problemas.

Nuria Martínez

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Nuria Martínez

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