Un panorama desolador para los usuarios de Rodalies
La red de Rodalies en Catalunya se encuentra en una situación crítica, con 179 limitaciones temporales de velocidad que afectan a todas sus líneas. Este problema ha llevado a que los maquinistas deban frenar constantemente ante señales amarillas, lo que retrasa aún más el servicio y genera frustración entre los pasajeros.
El trágico accidente ocurrido el pasado 20 de enero en Gelida, donde un maquinista en prácticas perdió la vida, ha puesto de manifiesto la grave falta de mantenimiento en la infraestructura ferroviaria. Desde entonces, aunque se han reducido las limitaciones en 37 respecto a marzo, todavía hay 84 más que antes del incidente. La línea R4 es la más afectada, acumulando hasta 27 limitaciones, especialmente en su tramo sur.
A pesar de que Renfe asegura haber recuperado un 94% de su oferta, muchos usuarios consideran esta cifra irrisoria al experimentar retrasos constantes y servicios interrumpidos. Las obras emergentes han requerido una inversión cercana a 108 millones de euros, destinados principalmente al tratamiento de trincheras y taludes para evitar desprendimientos. Sin embargo, esto no parece ser suficiente para restaurar la confianza del público.
Como parte de estas obras urgentes, se han talado más de 13.680 árboles, lo que ha generado críticas por considerarse una medida desproporcionada ante la falta de un plan regularizado para el mantenimiento forestal. La tala se ha concentrado especialmente entre Maçanet y Portbou, donde se han cortado cerca de 5.745 árboles.
A medida que se acerca el verano, las perspectivas no son alentadoras. Aunque algunos tramos han recuperado su circulación normal, como el caso entre Gelida y Maçanet en la R1, otros siguen cortados sin fecha clara para su reanudación. La situación actual refleja años de desinversión y falta de atención a las infraestructuras ferroviarias catalanas.
