Una pérdida que deja huella en el Priorat
Hoy, la comarca del Priorat se viste de luto tras el fallecimiento de Salustià Àlvarez, presidente del consejo regulador de la DOQ Priorat y ex alcalde de Porrera. A los 65 años, su partida ha dejado un vacío significativo en una comunidad que lo reconocía no solo como político, sino también como un ferviente defensor del vino y la viticultura local.
A lo largo de su vida, Àlvarez se destacó por su dedicación a la política y al sector vitivinícola. Desde finales del siglo XX, ocupó diversos cargos públicos, incluyendo concejal de cultura y deportes antes de convertirse en alcalde entre 1987 y 2003. Su compromiso con el desarrollo del Priorat fue inquebrantable, contribuyendo al auge de esta denominación que comparte el estatus de calificada junto a Rioja.
Bajo su liderazgo, la DOQ Priorat experimentó un crecimiento notable gracias a la labor visionaria de los conocidos como “Cinco Magníficos”, quienes revolucionaron la producción vinícola en los años noventa. Àlvarez vivió este renacimiento desde sus cimientos, apoyando a los viticultores locales y promoviendo las características únicas de las viñas viejas que adornan el paisaje prioratino.
No solo fue un político; Salustià también era payés. Junto a su familia gestionaba Àlvarez Duran, una bodega que se convirtió en símbolo del esfuerzo colectivo por revitalizar la tradición vinícola local. Además, abrió un restaurante emblemático en Porrera llamado Lo Teatret, donde fusionó gastronomía y cultura vinícola para ofrecer una experiencia única a los visitantes.
La noticia ha causado conmoción entre amigos, colegas y ciudadanos. El consejo regulador ha emitido un comunicado destacando que “ha sido una figura clave y un referente indispensable para entender la evolución y proyección de la DOQ Priorat”. Por su parte, el Ayuntamiento de Porrera ha expresado sus condolencias subrayando el impacto positivo que tuvo Àlvarez en la dinamización del municipio.
A medida que se rinde homenaje a Salustià Àlvarez, queda claro que su legado perdurará en cada botella producida bajo la denominación DOQ Priorat. Su pasión por el vino no solo transformó paisajes; también inspiró a generaciones futuras a seguir cultivando no solo uvas sino también sueños.
