A sus 93 años, Jordi Pons continúa su pasión por la montaña y planea un viaje a Katmandú. Su historia inspira a muchos a disfrutar cada día con energía y optimismo.
Jordi Pons, un alpinista de 93 años, no se detiene ante los desafíos que presenta la vida. Con una trayectoria impresionante en montañismo, ha recorrido los Alpes, Himalaya, Pirineos y Andes. A pesar de una pequeña lesión que le provoca hormigueo en el pie, Pons sigue disfrutando de su pasión por escalar. La semana pasada ascendió la aguja de la Trona en Montserrat, aunque reconoce que ahora debe ser más cauteloso. «Nadie me pone 93 años; me siento como si tuviera menos de 80», afirma con una sonrisa.
Los martes son sagrados para él. Se reúne con otros veteranos montañeros en un restaurante del Eixample para compartir anécdotas y experiencias. Sin embargo, lamenta la pérdida de amigos cercanos como Josep Manuel Anglada y Àlex Alom. A pesar de ello, mantiene una actitud positiva: «No tengo prisa por irme; eso me hace feliz».
Pons también se preocupa por su salud física. Realiza estiramientos dos veces al día para mantener su flexibilidad y sube a los búnkeres del Carmel cuando el clima lo permite. Esta rutina le permite seguir disfrutando de sus aficiones y mantener una vida social activa. Su mayor alegría proviene de las reuniones con amigos, conferencias sobre sus aventuras y la planificación de nuevos viajes.
En octubre tiene programado regresar a Katmandú para asistir a una reunión de la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA), donde es miembro honorario. Nepal ocupa un lugar especial en su corazón: «Es como mi segunda patria; es un país que te cambia».
Pons lleva consigo un collar nepalí adornado con turquesa y coral, símbolo de su conexión con esa tierra. En su terraza cuelgan banderas tibetanas mientras recita el mantra budista Om mani padme hum. Para él, lo más importante no es solo escalar montañas sino también recordar quién es: «Con la edad pierdes facultades, pero lo esencial es tener memoria».
A lo largo de su carrera ha logrado hitos significativos en el alpinismo español. En los años sesenta realizó las primeras ascensiones españolas a tres paredes norte icónicas en los Alpes: el Eiger y las Grandes Jorasses junto a Anglada, así como el Cervino con Heinz Pokorski. Uno de sus logros más destacados fue alcanzar el Annapurna Este junto a Anglada y Emili Civis, convirtiéndose en parte del primer grupo español en conquistar un ochomil.
Para esta entrevista, Pons preparó libros que documentan sus ascensiones históricas junto con álbumes fotográficos y material antiguo utilizado durante sus expediciones. También exhibe pequeñas esculturas representativas de las cumbres alcanzadas: Annapurna Este, Dhaulagiri, Cho Oyu y G-II.
A medida que avanza hacia nuevas aventuras este invierno planea esquiar nuevamente mientras continúa practicando estiramientos para mantenerse activo. La historia inspiradora de Jordi Pons demuestra que nunca es tarde para disfrutar plenamente cada momento.
