Un centenar de vecinos protestaron en Roda de Berà contra las pantallas acústicas de Adif, que amenazan la vista al mar. El Ayuntamiento respalda la demanda de alternativas más integradas.
Roda de Berà se convirtió en el epicentro de una manifestación este viernes, donde un centenar de vecinos expresaron su rechazo a las pantallas acústicas instaladas por Adif a lo largo de la vía del tren. La protesta reunió a residentes, miembros de la plataforma Mercancías por el Interior, así como representantes municipales y políticos, quienes consideran que estas barreras no solo afectan el paisaje, sino también la calidad de vida en la zona.
Las pantallas, que alcanzan hasta los ocho metros de altura y se extienden por 14 kilómetros entre Tarragona y Calafell, han sido objeto de críticas desde su instalación hace más de un año. La secretaria de la Asociación de Vecinos Costa Daurada-Berà, Esther Valls, argumentó que estas estructuras han convertido muchas viviendas en «prisiones» visuales al bloquear las vistas al mar. Valls propuso alternativas menos invasivas, como pantallas acústicas más bajas (de 1,5 metros) que mantendrían la eficiencia sin causar malestar a los residentes.
A pesar del descontento generalizado y las alegaciones presentadas por los vecinos ante Adif, estas fueron desestimadas sin justificación clara. En palabras del alcalde Pere Virgili, “nos sentimos engañados una vez más”, refiriéndose a las promesas incumplidas durante reuniones previas con representantes del administrador ferroviario.
La situación ha llevado al Ayuntamiento a aprobar una moción unánime para rechazar el proyecto actual. Virgili destacó que tras recibir garantías sobre el respeto hacia las decisiones municipales, se encontraron con un plan ya definido sin espacio para modificaciones.
Diversas formaciones políticas también se hicieron eco del descontento popular durante la manifestación. El diputado Josep Maria Cruset, representante de Junts per Catalunya, comparó las pantallas con un «muro de Berlín» que separa el litoral del interior. Por su parte, desde ERC, el conseller Xavi Puig calificó esta acción como una «agresión directa contra el territorio», instando a otros municipios a posicionarse en contra.
A medida que avanza este conflicto entre los intereses locales y las decisiones administrativas centralizadas, los vecinos continúan exigiendo soluciones efectivas y sostenibles. La propuesta alternativa incluye no solo reducir la altura de las barreras existentes sino también considerar una vía segregada para trenes mercancías alejada del núcleo poblado.
A pesar del apoyo municipal y político recibido hasta ahora, los residentes temen que sus voces sean ignoradas nuevamente en futuras negociaciones con Adif. La próxima reunión programada para después del verano podría ser crucial para determinar si se escucharán sus demandas o si continuarán enfrentándose a nuevas barreras tanto físicas como administrativas.
Los interesados pueden seguir participando en futuras manifestaciones o enviar sus opiniones al Ayuntamiento para asegurar que sus preocupaciones sean tenidas en cuenta antes de cualquier decisión final sobre este polémico proyecto.
