El proyecto 'Areny' define los separadores, pizarras y muebles auxiliares de las nuevas terrazas. La reforma eliminará 60 mesas y ganará 1.436 metros cuadrados para peatones.
El Ayuntamiento de Barcelona ya tiene el diseño de los elementos que equiparán las terrazas de la Rambla cuando concluya la reforma del paseo. El proyecto 'Areny', de los diseñadores industriales Ester Pujol y Ander Lizaso, ha ganado el concurso convocado por la Asociación de Diseño Industrial del Foment de les Arts i del Disseny (ADI-FAD) con apoyo municipal.
La propuesta define tres piezas: el separador que delimita el espacio de cada terraza, la pizarra informativa y el mueble auxiliar. El equipo ganador se ha presentado junto a la empresa productora UNNOM, una editora de producto del Maresme.
El diseño se articula a partir de dos conceptos: el arco y la transparencia. Según el Ayuntamiento, el arco reinterpreta con una mirada contemporánea una herencia formal presente en la Rambla, y remite a las formas sinuosas y ornamentales características de la ciudad.
El jurado ha valorado por unanimidad el carácter modular de la propuesta, que admite varias opciones de cierre, incluida una barandilla, y diferentes alturas de jardinera. También ha destacado su integración en el entorno urbano y la sencillez y elegancia de su forma.
En la siguiente fase, el equipo ganador desarrollará los prototipos en colaboración con el Ayuntamiento y los agentes implicados. La nota municipal no concreta el calendario de fabricación e instalación, ni si las tres piezas serán obligatorias para todos los establecimientos. En la presentación del libro de estilo, el pasado abril, el mueble auxiliar y las pizarras figuraban entre los elementos opcionales.
El concurso forma parte de la Zona de Excelencia de Terrazas de la Rambla, la primera que se declara en la ciudad. El diseño ganador se incorporará al libro de estilo que fija los criterios técnicos y estéticos de las terrazas del paseo, con elementos como mesas, sillas y parasoles. El objetivo es combinar una imagen unitaria y coherente con la singularidad de cada establecimiento.
El documento lo han elaborado dos asociaciones del FAD, ADI-FAD y Arquin-FAD, con la participación de Amics de la Rambla y el Gremi de Restauració. Busca mejorar la integración visual de las terrazas y reducir el ruido visual a lo largo del paseo. Entre otras limitaciones, solo permitirá identificar el establecimiento en la pizarra y en el respaldo de las sillas, sin publicidad, marcas ni otros mensajes.
La reordenación también reduce el número de mesas. Según los datos que el Ayuntamiento dio en abril, la nueva Rambla contará con 322 mesas, frente a las 382 anteriores a las obras, un 16 % menos. Se repartirán entre los 24 locales con licencia de terraza, de los 62 establecimientos que tendrá el paseo.
Las terrazas se ubicarán solo en el paseo central. Deberán respetar distancias que dejen libres los accesos al metro, los monumentos, las jardineras, el alumbrado, los alcorques y los vados. El cambio liberará 1.436 metros cuadrados para los peatones. En los puntos más congestionados, el paso central pasará de 2,4 metros a entre 8,5 y 9,6 metros de ancho.
Todo ello se enmarca en la reforma integral de la Rambla, que sigue el proyecto del estudio Km 0, dirigido por la exconcejal Itziar González. El Plan Especial de Reordenación de la Rambla se aprobó en 2016, pero las obras no arrancaron hasta octubre de 2022. Su coste ronda los 55,6 millones de euros, según los últimos datos municipales.
Los trabajos en el tramo central comenzaron a principios de este año y obligaron a retirar de forma temporal las terrazas de esa zona. El Ayuntamiento prevé terminar la reforma en febrero de 2027, pocos meses antes de las elecciones municipales. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, afirmó en abril que para entonces todas las terrazas habrán reabierto. La nueva estética se aplicará a medida que vuelvan al paseo central.



