Cataluña cerró 2025 con 402 emergentes de tecnología profunda, un 7,5% más que un año antes. La salud sigue liderando el sector, pero la inteligencia artificial gana terreno.
El tejido catalán de empresas tecnológicas 402 emergentes de tecnología profunda al cierre de 2025, según un informe de Acció, la agencia para el crecimiento empresarial del Departamento de Empresa y Trabajo de la Generalitat, tal y como recoge es.ara.cat. Es la primera vez que el país supera las 400 compañías de este perfil, tras un avance del 7,5% respecto al curso anterior.
El conjunto de las start-ups catalanas llegó a 2.403 al final del año, y las de tecnología profunda ya representan cerca del 17%. El crecimiento de este segmento supera al del total de empresas emergentes, que avanzó un 5,2% en 2025.
El secretario de Empresa y Competitividad y consejero delegado de Acció, Jaume Baró, se fija como meta que las tecnologías profundas alcancen una cuarta parte de las start-ups.
«Aspiramos a que las tecnologías profundas sean una cuarta parte de las start-ups»
Baró atribuye el avance a la madurez del ecosistema: mejor acceso a la financiación, vías más ágiles para llevar la investigación al mercado y una mayor capacidad para atraer talento.
Estas empresas ya facturan. Según el análisis de Acció, en 2024, último año con datos completos, daban empleo a 3.087 personas, un 8,5% más, sobre todo con perfiles de alta cualificación. Su volumen de negocio alcanzó los 188 millones de euros, un 12,6% más que el año anterior.
Por sectores, el 34,1% de las emergentes deeptech se dedica a tecnologías médicas y de la salud, mientras que las de inteligencia artificial y supercomputación rozan el 29%. Entre los casos citados figuran Qilimanjaro, referente en computación cuántica, y las aeroespaciales Sateliot y Open Cosmos.
En cuanto a la financiación, más del 57% de estas empresas ha recibido capital riesgo a lo largo de su trayectoria, y cerca del 49% ha cerrado rondas superiores al millón de euros. Entre 2023 y 2025 captaron 436 millones de euros, un 49% más que en el trienio anterior.
Qilimanjaro, dirigida por Marta P. Estarellas, cerró un primer tramo de su serie A con cerca de 20 millones aportados por Indra y la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), y prevé captar entre 100 y 150 millones en 2027. Por su parte, Open Cosmos cerró en septiembre una ronda de 300 millones de euros.
Baró también subraya el papel del Institut Català de Finances y de Avançsa, instrumentos públicos de inversión en innovación. Para el sector, el reto inmediato es que crezca el número de emergentes de alto valor añadido.



