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Piden a la Generalitat regular el desmantelado de estaciones abandonadas

Mountain Wilderness Catalunya pide a la Generalitat una normativa que fije quién retira los remontes de las estaciones cerradas. Ya ha inventariado una docena de casos en el Pirineo.

Rafael Medrano
Rafael Medrano
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Mountain Wilderness Catalunya reclama una normativa que fije quién debe retirar los remontes de las estaciones que cierran. Ya ha inventariado una docena de antiguos centros y sectores en desuso en el Pirineo.

Según recoge nevasport.com, la entidad Mountain Wilderness Catalunya pide a la Generalitat una normativa que aclare quién debe retirar los remontes e instalaciones cuando una estación de esquí deja de funcionar de forma definitiva. La organización ya ha contabilizado una docena de antiguos centros y sectores en desuso en el Pirineo, y pone como ejemplo a Francia.

Los restos de antiguas estaciones siguen acumulándose en el Pirineo catalán sin que exista una regulación específica sobre qué hacer con ellos cuando termina la actividad. La entidad plantea que, pasado un tiempo sin uso, las instalaciones se traten como residuos y salgan de la montaña.

Durante este verano, sus miembros han recorrido antiguas estaciones y sectores cerrados a ambos lados de la cordillera. Entre los casos catalanes figuran Llessuí, que cerró en 1987, La Tuca, que dejó de funcionar en 1989, Rasos de Peguera y el sector de Estivella, en Port del Comte, que quedó fuera de servicio más recientemente.

No todos los casos son iguales. Rasos de Peguera defiende que el antiguo dominio mantiene actividad durante todo el año y que hay iniciativas para recuperar parte de sus instalaciones, por lo que rechaza que se le considere una estación abandonada. Mountain Wilderness avisa de que el problema irá a más, a medida que otras instalaciones lleguen al final de su vida útil, y anuncia que publicará próximamente su inventario.

Sobre la responsabilidad, la entidad propone que recaiga primero en el promotor, después en el propietario de los terrenos y, en última instancia, en la administración que autorizó la obra. También plantea estudiar una garantía económica previa, parecida a una fianza, que asegure fondos para el desmontaje futuro.

La organización alerta, además, de un riesgo para la seguridad. Sus miembros aseguran haber visto a personas jugando en antiguos telesillas abandonados, lo que plantea quién respondería en caso de accidente.

Para los vecinos y visitantes del Pirineo, la situación significa que pilonas, cables y edificios pueden seguir en la montaña durante décadas mientras no haya una regla clara. Mountain Wilderness quiere que la Generalitat se adelante a ese escenario antes de que se multiplique el número de cierres.

Rafael Medrano

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