La Generalitat propone transformar en regadío 29.945 hectáreas de secano en Lleida hasta 2033, con una demanda de 154,22 hm3. La CHE las limita a 6.000 hectáreas al año.
Según recoge Segre, la Generalitat ha planteado a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) convertir en regadío, en los próximos siete años, un total de 29.945 hectáreas de tierras de secano de la demarcación de Lleida. La petición supone una demanda conjunta de 154,22 hm3 y figura en la versión definitiva del Esquema de Temas Importantes (ETI) del nuevo Plan Hidrológico del Ebro, que cubre el periodo 2028-2033.
La CHE ha incluido estas propuestas en el listado de nuevos regadíos que las comunidades autónomas quieren desarrollar con fondos públicos. Sin embargo, el organismo advierte de que todas ellas deberán pasar por los criterios que el plan establezca para su consideración.
En conjunto, las peticiones de la Generalitat suman 47.856 hectáreas y una demanda de 197,57 hm3. El total de la cuenca asciende a 99.437 hectáreas repartidas en 59 sistemas. Con estas cifras, Lleida es la demarcación con más previsiones de crecimiento del regadío, por delante de La Rioja, que plantea actuar sobre 26.548 hectáreas de secano.
A las 10.000 hectáreas del Segarra-Garrigues se suman 14.500 hectáreas de ampliación del Garrigues Sud, en Bovera y La Granadella (y Flix), además de 2.329 hectáreas en el Segrià Sud. Esta última, según el documento, no tiene caudal asignado. Por otro lado, la CHE somete a consulta pública la petición del Segrià Sud para crecer en 2.827 hectáreas.
El plan también contempla compensaciones territoriales por la construcción del embalse de Rialb en los pueblos de su entorno. Además, prevé un nuevo regadío de 907 hectáreas en el Pla del Sas, en el norte del Segrià, que se nutriría del ahorro de agua logrado con la modernización de Pinyana. La ampliación del Reg de la Conca de Tremp no aparece en la lista.
La CHE, no obstante, rebaja las expectativas. Frente a no imponer restricciones a las peticiones o no incluir nuevas superficies, el organismo ha optado por limitar la transformación de secanos a 6.000 hectáreas por año, es decir, 36.000 hectáreas durante todo el plan. El organismo autorizará solo las nuevas transformaciones compatibles con los recursos disponibles.
Las proyecciones apuntan a una reducción estructural de las aportaciones, especialmente en las cuencas mediterráneas, donde se prevén descensos del 20% al 30% hacia finales de siglo.
La propia CHE precisa que este análisis se completará con una modelación detallada del recurso en la propuesta del plan. Por ahora, el límite de 36.000 hectáreas en la cuenca es el marco que marcará las próximas decisiones sobre los regadíos leridanos.



