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Puigdemont volverá a una Cataluña que solo lo quiere como president al 5%

El expresident afronta su vuelta tras la amnistía con solo un 5% de apoyo para presidir la Generalitat y una agenda ciudadana centrada en vivienda, inmigración y seguridad.

Leo Salguero
Leo Salguero
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El expresident prepara su regreso tras la decisión del Constitucional sobre la amnistía. La Cataluña de 2026 prioriza vivienda, inmigración y seguridad, muy lejos del eje independentista de 2017.

El expresident de la Generalitat Carles Puigdemont ultima su vuelta a España después de que el Tribunal Constitucional haya amnistiado el procés, incluida la malversación. La decisión deja al Tribunal Supremo sin margen para impedir el regreso, que se espera en las próximas semanas. Según publica abc.es, el líder de Junts se reencontrará con una realidad muy distinta a la que dejó hace nueve años.

El dato más llamativo es el respaldo a su figura: solo un 5% de los catalanes lo prefiere como president de la Generalitat. Su índice de aprobación política se sitúa en el 39%, casi veinte puntos menos que en 2017, cuando abandonó España. En una entrevista reciente en The Sunday Times, el propio Puigdemont admitió que su larga estancia en Waterloo (Bélgica) le ha pasado factura.

«Aunque hago un esfuerzo permanente por mantenerme en contacto y conocer los detalles de lo que ocurre, no respiro la realidad de allí. La Cataluña actual no es la misma que cuando me marché»

Las preocupaciones de los catalanes han cambiado por completo. En 2017, el problema principal era las relaciones Cataluña-España, mencionado por el 39,7% de los encuestados, según el Centro de Estudios de Opinión. Hoy, el acceso a la vivienda encabeza la lista con un 28%, seguido de la inmigración y la inseguridad ciudadana, ambos con un 10%. Estos dos últimos temas apenas preocupaban al 0,4% y al 0,2% hace nueve años.

El eje del conflicto catalán también se ha diluido. El choque frontal con el Estado ha caído al 2% como problema prioritario. Incluso entre los votantes de Junts, la vivienda (20%), la insatisfacción política (11%) y la inseguridad (9%) superan a las relaciones con España (6%) o la crisis de identidad catalana (6%).

El apoyo a la independencia se ha reducido. Si en 2017 el sí superaba al no por seis puntos (49% frente a 43%), ahora ocurre lo contrario: un 45% a favor y un 51% en contra. El Parlament es, por primera vez, de mayoría no independentista: PSC, PP y Vox suman 68 escaños. Junts tiene 35 diputados, seguido de ERC (20), la CUP (4) y Aliança Catalana (2).

Precisamente, el partido de Sílvia Orriols se ha convertido en un dolor de cabeza para Puigdemont. Las proyecciones sitúan a Aliança Catalana por encima de Junts en el Parlament. Orriols obtiene un 41% de aprobación, dos puntos más que Puigdemont, y un 27% de rechazo absoluto, solo un punto más que el expresident. El líder de Junts tendrá que frenar la fuga de votos hacia esta formación.

La fotografía demográfica también es otra. Cataluña ha pasado de 7,55 millones de habitantes en 2017 a más de 8,21 millones en la actualidad, casi 700.000 residentes nuevos en menos de una década. Este crecimiento explica en parte el giro de las prioridades hacia la vivienda, los servicios públicos, la inmigración y la seguridad.

La participación electoral refleja asimismo el desgaste del procés. Las elecciones de diciembre de 2017 registraron un récord del 79,1%, y las de 2015, un 74,9%. En 2024, solo votó el 54,8% del censo, y en 2021, el 51,3%. Puigdemont regresará a una Cataluña menos movilizada y con intereses distintos a los de hace nueve años.

Leo Salguero

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