El aserradero hidráulico de Alòs d'Isil, cerrado desde 2013 por una riada, reanuda su actividad el 28 de agosto. La asociación FustÀneu ha restaurado la instalación para preservar un legado cultural.
Alòs d’Isil, en el Pallars Sobirà, celebra la reapertura de su emblemático aserradero hidráulico después de más de una década sin funcionar. Este histórico lugar, que colapsó en 2013 debido a una riada, volverá a operar gracias a los esfuerzos de la asociación FustÀneu, que ha llevado a cabo trabajos de limpieza y restauración. La reactivación del aserradero está programada para el 28 de agosto, coincidiendo con las jornadas ‘Recuperamos los aserraderos de los valles de Àneu’. Durante este evento, se podrá observar cómo la noria vuelve a girar y se cortan vigas de madera como parte del proceso demostrativo.
Los aserraderos hidráulicos han sido parte fundamental del patrimonio cultural y económico en muchas comunidades rurales. Estos ingenios utilizaban la fuerza del agua para mover sierras y transformar troncos en tablas y vigas. En el caso del aserradero de Alòs d’Isil, su historia se remonta a tiempos en que la energía hidráulica era esencial para impulsar la economía local.
La instalación original fue destruida por un incendio en 1953, pero fue reconstruida posteriormente para servir a los habitantes del pueblo. Ahora, con esta nueva restauración, FustÀneu busca no solo revivir una tradición sino también educar al público sobre el aprovechamiento sostenible del agua como recurso energético.
A lo largo del siglo XX, muchos aserraderos similares cerraron sus puertas con la llegada de la electricidad. Sin embargo, iniciativas como las que promueve FustÀneu son cruciales para mantener viva esta herencia cultural. El proyecto no solo tiene un valor histórico; también representa una oportunidad educativa para visitantes interesados en técnicas tradicionales y sostenibles.
El espacio donde se ubica el aserradero es ideal: junto al río con un caudal adecuado y suficiente espacio tanto para recibir madera como para procesarla. La asociación planea abrir las puertas del lugar al público regularmente, permitiendo visitas guiadas que mostrarán cómo funcionaba este tipo de maquinaria en épocas pasadas.
La reapertura del aserradero no solo revitaliza un aspecto importante del patrimonio local sino que también puede tener repercusiones positivas en el turismo rural. Los visitantes podrán disfrutar no solo del proceso productivo sino también explorar otras atracciones naturales y culturales que ofrece el Pallars Sobirà.
Para aquellos interesados en asistir a las jornadas programadas o visitar el aserradero tras su apertura oficial, se recomienda consultar la página web de FustÀneu donde se publicarán horarios y detalles sobre futuras actividades educativas relacionadas con este patrimonio.
