Un viaje a través del tiempo en Barcelona
En el vibrante barrio Gòtic de Barcelona, la Cereria Subirà se erige como un testimonio viviente de la historia y la cultura de la ciudad. Fundada en 1761 por Jacint Galí, esta tienda no solo es la más antigua de Barcelona, sino también un lugar donde el pasado y el presente coexisten armónicamente. A lo largo de los años, ha mantenido su esencia, ofreciendo una amplia variedad de velas decorativas que atraen tanto a locales como a turistas.
El año 1840 marcó un hito importante para Barcelona con la fundación de la Sociedad Catalana de Alumbrado de gas, conocida popularmente como La Catalana. Su creador, el industrial francés Charles Lebon, ganó un concurso municipal en 1841 que le permitió iluminar las calles y edificios de la ciudad con luz de gas. Este avance tecnológico no solo transformó el paisaje urbano, sino que también influyó en la estética arquitectónica, llevando a muchos establecimientos a adornarse con elementos artísticos.
En el caso específico de la Cereria Subirà, dos esculturas femeninas custodian una escalera central y sostienen luces que originalmente eran alimentadas por gas. Estas estatuas son un ejemplo perfecto del arte aplicado al alumbrado público y privado. Según investigaciones realizadas por Beti Artigas, historiadora del arte y autora del blog Criticart, estas obras fueron importadas desde París e inspiradas en La Negresse, una famosa escultura del artista francés Mathurin Moreau.
A pesar de los cambios drásticos que ha experimentado Barcelona a lo largo de los siglos, la Cereria Subirà ha logrado conservar su decoración original desde mediados del siglo XIX. Tras varios cambios en su gestión —incluyendo su transformación desde un establecimiento dedicado a moda femenina conocido como La Argentina— las familias Prat y Subirà han sido fundamentales para preservar este patrimonio cultural. Hoy en día, las estatuas siguen iluminando el local gracias al esfuerzo continuo por mantener viva esta tradición.
A medida que avanza el tiempo y las tecnologías cambian, lugares como la Cereria Subirà nos recuerdan la importancia de preservar nuestra historia cultural. En un mundo donde lo efímero parece dominar, este establecimiento se mantiene firme como un faro luminoso que conecta generaciones pasadas con las presentes. La determinación de sus propietarios asegura que tanto las velas decorativas como las esculturas sigan brillando durante muchos años más.
