Un dulce fenómeno cultural
La llegada de la Semana Santa en Cataluña se ha convertido en un escaparate de creatividad y cultura pop, donde las monas de Pascua se transforman en auténticas obras de arte. Este año, los pasteleros han sorprendido a los consumidores con diseños inspirados en fenómenos actuales como Las Guerreras K-Pop, la popular serie Stranger Things, y la reconocida cantante Rosalía. Según el Gremi de Pastisseria de Barcelona, estas innovadoras propuestas han capturado la atención del público, convirtiéndose en las más vendidas durante los días previos al Lunes de Pascua.
A pesar del auge de estas nuevas tendencias, la esencia tradicional de la festividad se mantiene intacta. La costumbre, que data del siglo XV, consiste en que los padrinos regalan a sus ahijados una figura o pastel elaborado principalmente con chocolate. Àngels Pujol, cogerente de la Pastisseria Núria y secretaria general del gremio, destaca que cada mona es una creación meticulosa que puede tardar entre tres y cinco horas en ser completada. “Defendemos esta tradición como una obra maestra tanto por su sabor como por su presentación”, afirma Pujol.
Este año también marca el cuarto aniversario de la iniciativa Mones de Ciència, un proyecto dedicado a fomentar el interés científico entre los jóvenes. En esta edición, el tema central es la astronomía, lo que añade un componente educativo a esta celebración tan arraigada en la cultura catalana.
A pesar del contexto económico incierto y las fluctuaciones en los precios de los ingredientes, Pujol asegura que los precios se mantendrán estables gracias a una bajada en el costo del cacao. “Nuestra prioridad es preservar la calidad y la artesanía”, subraya. Esta afirmación resuena especialmente entre los consumidores que valoran no solo el sabor sino también el esfuerzo detrás de cada creación.
<pmientras tanto, Italia enfrenta un fenómeno diferente conocido como shrinkflation durante su celebración pascual. Los tradicionales huevos de chocolate han disminuido su tamaño sin alterar su precio, lo cual ha generado descontento entre casi la mitad de los consumidores italianos. Sin embargo, las tradiciones persisten; romper el huevo sigue siendo un acto simbólico muy apreciado durante las celebraciones familiares.
A pesar del encarecimiento generalizado del chocolate industrial —que ha visto incrementos significativos— muchos hogares italianos están optando por alternativas como la emblemática Colomba, cuyo precio ha aumentado solo un 3%. Este bizcocho con forma de paloma se está consolidando como una opción popular frente al aumento desmesurado del chocolate.
