La Casa Lleó Morera, emblemático edificio modernista del paseo de Gràcia, está un paso más cerca de reabrir sus puertas al público. El Ayuntamiento de Barcelona ha otorgado este martes la aprobación definitiva para el proyecto que permitirá su acondicionamiento y conversión en un espacio visitable. Este inmueble, diseñado por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner, había estado cerrado desde 2016 tras una breve apertura limitada entre 2014 y 2016.
Un proceso largo y complicado
La ratificación del plan urbanístico se había dejado en suspenso en marzo pasado debido a carencias detectadas en el proyecto inicial. El consistorio otorgó un plazo de tres meses a la constructora Núñez y Navarro para corregir deficiencias relacionadas con normativa urbanística, movilidad y medio ambiente. Ahora, tras cumplir con las exigencias del ayuntamiento, se ha dado luz verde al plan que transformará las plantas superiores del edificio para permitir usos museísticos.
El apoyo político ha sido amplio; partidos como el PSC, Junts, PP y Vox han votado a favor de esta medida. Sin embargo, Barcelona en Comú se abstuvo y ERC expresó reservas sobre ciertos aspectos del proyecto. La falta de consenso refleja las tensiones políticas que rodean la gestión del patrimonio cultural en la ciudad.
A pesar de los avances, aún no hay una fecha concreta para la reapertura ni para el inicio de las obras necesarias. Las discusiones sobre cómo hacer accesible el edificio sin comprometer su valor patrimonial habían mantenido estancado el proyecto durante años. David Martínez, gerente de Urbanismo del ayuntamiento, aseguró que las obras incluirán una “adecuación del interior para mejorar la accesibilidad sin alterar la volumetría” ni los elementos protegidos del inmueble.
La Casa Lleó Morera tiene una historia rica; originalmente albergaba viviendas antes de convertirse en oficinas a mediados del siglo XX. Desde entonces ha permanecido mayormente desocupada, con un uso obsoleto como oficinas. La rehabilitación integral realizada a principios del siglo XXI no logró devolverle su función original como espacio cultural.
En otro ámbito relacionado con el patrimonio barcelonés, Laia Bonet, teniente de alcalde de Urbanismo, abordó también la propuesta ciudadana para establecer un museo del transporte en Fira de Barcelona. A pesar de los esfuerzos por encontrar un espacio adecuado para exhibir vehículos históricos relacionados con el transporte público local, Bonet admitió que existen “evidentes dificultades” para integrar este museo dentro del recinto actual debido a reformas que buscan maximizar otros usos.
Bonet sugirió trasladar parte de esta exposición a Vall d’Hebron mientras se busca otra ubicación para conservar más vehículos históricos que no puedan ser exhibidos por falta de espacio. Esta propuesta ha generado críticas entre los grupos opositores que demandan mayor claridad sobre los plazos y viabilidad del museo.
Aunque tanto la Casa Lleó Morera como el museo del transporte enfrentan desafíos significativos en su desarrollo y apertura al público, los recientes avances marcan un cambio positivo hacia la recuperación y valorización del patrimonio cultural barcelonés. Con una población cada vez más interesada en su historia local y su legado arquitectónico, estas iniciativas podrían revitalizar áreas clave dentro de la ciudad si logran materializarse adecuadamente.
