Los recientes incendios en Collserola han destruido más de 50 hectáreas, revelando la fragilidad del parque natural. Expertos piden proyectos estructurales urgentes para su recuperación.
Más de 50 hectáreas de bosque han sido consumidas por incendios recientes en Collserola, un área metropolitana que se ha visto gravemente afectada por la falta de una estrategia clara para su protección. Este parque natural, que abarca 8.295 hectáreas, se encuentra rodeado por urbanizaciones y carreteras, lo que aumenta su vulnerabilidad ante el cambio climático y la presión humana. Los expertos advierten que bajo condiciones meteorológicas extremas, un incendio podría arrasar hasta el 70% del parque en cuestión de horas.
La Generalitat ha incrementado sus inversiones en gestión forestal, pero esto no es suficiente. Se requieren proyectos estructurales que transformen las intenciones en acciones concretas. Uno de los principales desafíos es recuperar el mosaico agroforestal que existió en Collserola antes de perder el 70% de su superficie agrícola en los últimos sesenta años. Sin embargo, la normativa actual limita estas iniciativas, ya que el PEPNAT aprobado en 2021 no contempla nuevas áreas agrícolas.
A pesar de las restricciones normativas, organizaciones como la Fundació la Pedrera están trabajando para recuperar campos históricos de olivos y fomentar prácticas agrícolas sostenibles dentro del parque. La colaboración entre entidades vecinales y científicas es crucial para abordar esta crisis ambiental.
Además, se propone desarrollar proyectos paisajísticos en las zonas limítrofes entre el parque y los municipios circundantes. Estas áreas son especialmente vulnerables a incendios debido a la presión urbana constante. La renaturalización y creación de espacios funcionales permitirían integrar mejor la naturaleza con el entorno urbano.
A largo plazo, también es necesario finalizar proyectos emblemáticos como el Passeig de les Aigües, paralizado desde 2015, así como mejorar la conectividad ecológica con otras áreas naturales cercanas como Serralada Litoral o Garraf. La inversión necesaria para estos proyectos debe ser comparable a otros grandes desarrollos metropolitanos.
A pesar de ser considerado un espacio no productivo por muchos municipios vecinos, Collserola tiene una rica historia cultural y natural que debe ser preservada y valorada adecuadamente. El futuro del parque depende no solo de políticas efectivas sino también de un cambio narrativo sobre su importancia ecológica y social.
Para aquellos interesados en conocer más sobre este tema o participar en iniciativas locales, se recomienda visitar las páginas web de organizaciones involucradas en la conservación del parque o asistir a reuniones comunitarias donde se discutan estos proyectos vitales.
