Destrucción alarmante en un espacio protegido
Las organizaciones ecologistas Ipcena y SEO/Birdlife han alzado la voz ante lo que consideran un grave atentado ecológico en el tomillar de Alfés, ubicado en Segrià. Esta denuncia surge tras la intervención de una empresa vinculada a la Generalitat, que ha llevado a cabo un desbroce que ha afectado a media hectárea de vegetación valiosa dentro del espacio natural protegido de los Secanos de Mas de Melons-Alfés.
El portavoz de Ipcena, Joan Vázquez, no ha escatimado críticas hacia las autoridades regionales, acusándolas de “vulnerar” su responsabilidad en la gestión del área protegida. Según Vázquez, esta acción no solo destruye un ecosistema vital, sino que también pone en riesgo a especies como el alcaudón real, que habitan esta zona durante su período reproductor.
Ambas entidades han decidido presentar una denuncia formal contra Sílvia Paneque, consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, y Marc Vilahur, director general de Políticas Ambientales y Medio Natural. La denuncia se basa en lo que consideran una falta grave por parte del gobierno catalán al permitir estas acciones destructivas.
La superficie afectada abarca aproximadamente 5.000 metros cuadrados y es crucial para el drenaje natural de las lluvias en la llanura del tomillo. Este proceso es fundamental para mantener el pequeño ecosistema que allí se forma. Las organizaciones ecologistas han señalado que la entrada de maquinaria pesada coincide con un periodo crítico para la reproducción de diversas especies locales.
Ipcena y SEO/Birdlife exigen no solo la paralización inmediata de cualquier actividad adicional en el área dañada, sino también la restauración del hábitat afectado. Además, solicitan que se abra un expediente disciplinario para esclarecer las razones detrás del desbroce realizado por Forestal Catalana.
A medida que avanza esta controversia, las entidades ecologistas mantienen firme su compromiso con la defensa del medio ambiente y continúan trabajando para proteger espacios naturales como el tomillar de Alfés. La situación pone nuevamente sobre la mesa el delicado equilibrio entre desarrollo humano y conservación ambiental.
